Del 5 al 7 de noviembre de 2026, especialistas de distintas partes del mundo se reunirán en Bogotá para explorar los avances y desafíos de la comunicación entre el cerebro y el intestino. Será la primera vez que el Congreso Mundial de la Federación de Neurogastroenterología y Motilidad (FNM Meeting) se realice en América Latina.
La sexta edición del encuentro contará con más de 80 sesiones científicas, la presentación de 150 resúmenes de investigación y la participación de 600 especialistas, entre ellos 300 asistentes virtuales. El evento tendrá el apoyo de la Sociedad Latinoamericana de Neurogastroenterología.
La relevancia de este campo se refleja en las cifras: el Estudio Global de la Fundación Roma estima que cuatro de cada diez adultos estudiados en el mundo presentan al menos un trastorno de la interacción cerebro-intestino. En Amércia Latina se observa una situación comparable. En Colombia, el 36.6% de la población presenta algún trastorno intestinal, como estreñimiento -12%-, dispepsia -7%- y síndrome de colon irritable -5%-.
Frente a esta carga de enfermedad, la investigación en nuerogastroenterología busca mejorar la detección temprara, fortalecer los protocolos diagnósticos y desarrollar opciones terapéuticas integrales. También procura responder a los desafío que persisten en el manejo de estos trastornos, que han despertado un interés científico cada vez mayor.
Una comunicación de doble vía
Los trastornos de la interacción cerebro-intestino, antes llamados enfermedades funcionales, pueden afectar considerablemente la calidad de vida y ocaciones costos elevados por consultas, pruebas diagnósticas y tratamientos recurrentes, explica el doctor Luis Fernando Pineda Ovalle, gastroenterólogo y secretario la organización del Congreso.
Una de las claves para comprenderlos es el eje cerebro-intestino: la comunicación biológica continua entre ambos sistemas, que comienza a desarrollarse desde las primeras etapas de la vida. Esta relación sustenta la conocida expresión de que el intestino es nuestro “segundo cerebro”.
En esa comunicación intervienen diversos factores, entre ellos los microorganismos de la microbiota intestinal. Estos producen sustancias, participan en el metabolismo y pueden influir en la sensibilidad y las respuestas del intestino.
Cuando se altera el equilibrio de este ecosistema -un fenómeno conocido como disbosis-, pueden aparecer o agravarse síntomas como inflamación, dispepsia, estreñimiento, diarrea y síndrome de intestino irritable. También se han descrito cansancio, cambios en el estado de ánimo y la llamada “neblina mental”.
La comunicación entre el cerebro y el aparato digestivo ocurre en ambos sentidos: las alteraciones digestivas pueden repercutir en el bienestar mental, mientras que el malestar emocional o cerebral puede afectar la salud digestiva.
El estudio de estas conexiones ha contribuido al avance de la medicina personalizada y de precisión. Entre las herramientas que impulsan este progreso están una caracterización más detallada de la microbiota intestinal y el uso de la genómica para identificar biomarcadores.
Los organizadores esperan que el Congreso fortalezca los vínculos entre profesionales, promueva una agenda científica más colaborativa y facilite mejores herramientas para diagnosticar y tratar los trastornos de la interacción intestino-cerebro y de la motilidad digestiva. El impacto del encuentro, afirman, dependerá de que las ideas y relaciones surgidas en Bogotá se traduzcan en investigaciones, programas de formación y mejoras concretas en la atención de los pacientes.
El comité organizador está integrado por la doctora Albis Hani, presidenta del Congreso; el doctor Max Schmulson, director del comité científico; el doctor Ignacio Hanna, presidente de la Sociedad Latinoamericana de Neurogastroenterología; y el doctor Luis Fernando Pineda, secretario general.
Para ver el cronograma científico, puedes vizualizar este PDF o hacer clic aquí










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