La edad en la que el tiempo se sienta a la mesa
Opinión

La edad en la que el tiempo se sienta a la mesa

Por: doctora Patricia Aguirre de Martire, Guayaquil (Ecuador).


Fuente: Órgano de información del Colegio Médico Colombiano. Epicrisis. Ed. Nº 41 (Septiembre-Noviembre 2026). ISSN: 2539-505X (En línea). #SaludDignaYA


Existe una etapa de la vida en la que el espejo empieza a tratarnos con una sinceridad casi ofensiva.

El cabello se va retirando discretamente. Las rodillas comienzan a emitir boletines sonoros. La memoria, a veces, decide jugar al escondite precisamente con el nombre de esa persona que acabamos de encontrar en el supermercado.

Y también está el fenómeno más cruel de todos: levantarse de la silla soltando un “¡opa!” involuntario… como si la columna necesitara una autorización verbal para funcionar.

Pero tal vez haya una belleza secreta en todo eso.

Porque, mientras el cuerpo va negociando lentamente sus límites con el tiempo, el alma -curiosamente- empieza a hacerse más grande.
Más generosa. Más paciente. Más humana.

Llega una edad en la que no necesitamos ganar discusiones inútiles. Ni demostrar inteligencia. Ni competir por importancia. La vida finalmente nos enseña que ciertos trofeos pesan más de lo que valen.

Entonces empezamos a cambiar la prisa por la presencia.

Y eso cambia todo.

El café deja de ser solo café. Se convierte en ceremonia. En encuentro. En una excusa para conversar sin mirar el reloj.

Las amistades antiguas adquieren un brillo especial.

Porque han sobrevivido a las décadas, a los desencuentros, a los cambios, a las pérdidas, a la terquedad e incluso a las opiniones políticas: un milagro estadísticamente improbable para las personas mayores de sesenta años… especialmente en los grupos de whatsapp.

Y el amor… Ah, el amor también cambia.
Ya no necesita incendiar el mundo. Basta con calentar el corazón.
A veces llega en forma de un mensaje sencillo: “¿Estás bien?”
Y listo. Eso ilumina el día entero.

También descubrimos que la aventura, en la madurez, ha adquirido nuevos significados.

Dormir toda la noche sin despertarse dos veces para ir al baño se ha convertido casi en una experiencia trascendental. Encontrar un examen médico con todos los valores normales provoca una emoción similar a la de ganar una Copa del Mundo. Y viajar sin olvidar los medicamentos ya puede considerarse un acto de audiencia internacional.

Pero hay algo profundamente épico en seguir viviendo con ternura a pesar de todo.

A pesar de las ausencias.
A pesar de las despedidas.
A pesar de los amigos que se fueron demasiado pronto y dejaron sillas vacías en nuestras mesas y silencios difíciles de explicar.

Y aun así… seguimos organizando encuentros.
Planeando viajes. Riéndonos de las mismas historias.
Inventando motivos para celebrar cumpleaños.

Tal vez sea eso lo que se sostiene al mundo sin que nos demos cuentas:

Hombre y mujeres comunes que asisten delicadamente en seguir amando la vida.
Porque envejecer no es desaparecer.
Es disminuir el ruido exterior para escuchar mejor lo esencial.

Es descubrir que quizá la felicidad nunca fue una línea de llegada. Era simplemente aquella buena conversación después del almuerzo… la llamada inesperada… el abrazo prolongado… el amigo que todavía recuerda tu apodo de juventud… y la mesa donde alguien siempre guarda un lugar para ti.

Al final de cuentas tal vez, la gran victoria de la madurez sea esta: aprender que la vida ya no necesita correr.

Ahora puede simplemente… Sentarse con nosotros a la mesa.◾

8 octubre, 2026

Deja un comentario

Únete a nuestro Canal de WhatsApp
Comité Editorial

Director
Dr. Stevenson Marulanda Plata

Editora
Maricielo Acero Rodríguez

Asesores Médicos
Dr. Jorge Diego Acosta Correa
Dra. Ivonne Díaz Yamal
Dr. Oswaldo Alfonso Borraez
Dr. Samuel Barbosa

Contacto comercial
Mary Stella Ardila Guzmán

NOSOTROS

Epicrisis es el órgano oficial de comunicación del Colegio Médico Colombiano. La opinión y conceptos personales expresados en los artículos firmados por un tercero no reflejan la posición de Epicrisis o el Colegio Médico Colombiano.

PBX: (+571) 746 3489 – Celular:(+57) 314 566 2174 – (+57) 323 232 4543 – (+57) 323 232 7752 – (+57) 314 566 2198

Email:pqrs@colegiomedicocolombiano.org
Dirección: Carrera 15 # 100 – 43, Ofc: 501 Edificio Av. 15 P.H. Bogotá D.C., Colombia.