En el frenético mundo de la salud, a menudo nos enfocamos en el cuidado físico de nuestros pacientes y dejamos de lado un aspecto igualmente vital: la salud mental.
Por Karol Michell Ocampo Díaz – Estudiante décimo semestre Facultad de medicina de la Universidad Cooperativa de Colombia – Presidente ACOME – capítulo Meta.
La depresión y la ansiedad son trastornos de salud mental que han estado presentes a lo largo de la historia. Sin embargo, a pesar de su prevalencia y el impacto que tienen en millones de personas en todo el mundo, incluyendo a aquellos que trabajan en el ámbito de la salud, todavía enfrentan un estigma significativo en nuestra sociedad.

En esta columna, dejamos el estigma sobre los trastornos mentales más comunes y exploremos la importancia de cuidar la salud mental en la vida de los profesionales de la salud, impactando en nuestros pacientes.
El estrés y las demandas constantes en el campo de la salud pueden llevar a altos niveles de agotamiento, desgaste emocional y problemas de salud mental entre los profesionales. En su afán por brindar atención y cuidado de los pacientes, el personal clínico a menudo descuida su propio bienestar, regalando sus necesidades emocionales y físicas.
El prejuicio que rodea a la depresión y la ansiedad en el sector sanitario es una barrera significativa que impide el acceso adecuado al diagnóstico, tratamiento y apoyo para aquellos que enfrentan estos trastornos mentales. A pesar de los avances en la compresión de la salud mental, existe una persistente falta de conciencia y comprensión en la sociedad, incluyendo entre los propios trabajadores de la salud.
En el ámbito de la salud, donde se espera que los profesionales brinden atención y cuidado a los demás, el estigma puede ser especialmente perjudicial. Existe la percepción errónea de que el personal sanitario no debería sufrir de problemas de salud mental, ya que se les considera que son los sanadores “superhéroes” incansables que siempre están ahí para ayudar a los demás.
Esta visión idealizada, aunque bien intencionada, crea una presión adicional sobre el cuerpo médico para ocultar sus propias luchas y mantener una fachada de fortaleza.
La salud mental es igualmente importante que la salud física y no debe ser descuidada. La OMS nos dice que “La salud mental no es simplemente la ausencia de enfermedad, sino el estado de bienestar en el que cada individuo puede realizar su potencial, lidiar con el estrés normal de la vida, trabajar de manera productiva y contribuir a su comunidad”.
Además, no se trata simplemente de evitar la enfermedad mental, sino de encontrar un equilibrio entre nuestras emociones, pensamientos y acciones, además alcanzar un estado de plenitud y armonía en el que podamos florecer, de tener la capacidad de enfrentar los desafíos y el estrés cotidiano de la vida de manera efectiva sin que nos abrumen.
La atención integral frente a la ansiedad y la depresión en los profesionales de la salud es esencial para garantizar su bienestar y desempeñó óptimo en el ámbito laboral. Estos trastornos mentales pueden afectar a quienes dedican sus vidas a cuidar a los demás, debido a las altas demandas, el estrés constante y la exposición a situaciones emocionalmente desafiantes.
Por lo tanto, es fundamental brindar un enfoque holístico que aborde no solo los síntomas, sino también los factores subyacentes que contribuyen a la salud mental de los profesionales.
El reconocimiento, tener conciencia, tener adecuados accesos a servicios de salud mental, el auto-cuidado, el apoyo psicosocial, el fomento de la comunidad y la comunicación son aspectos cruciales de la atención integral.

Al cuidar la salud mental de los profesionales, estamos fortaleciendo la calidad de atención que ofrecemos a nuestros pacientes, ya que nos encontramos en un estado óptimo para brindar un cuidado compasivo y de calidad. Como profesionales de la salud, debemos ser agentes del cambio, desafiando las percepciones negativas y fomentando una cultura de apertura y compasión.
Es necesario educar a la sociedad en general sobre la realidad de la depresión y la ansiedad, y desafiar los estereotipos y prejuicios asociados con los trastornos mentales. El diálogo abierto, la empatía y la compasión son fundamentales para reducir el estigma y fomentar una mayor comprensión de la salud mental.
Juntos, podemos marcar la diferencia al brindar un entorno de cuidado y apoyo para aquellos que enfrentan la batalla contra estos trastornos emocionales.
Es hora de reconocer que la salud mental es tan vital como la salud física. Te invito a reflexionar sobre la importancia de cuidar tu bienestar emocional y a tomar medidas activas para fortalecer tu salud mental.
Porque cuando estamos en armonía con nosotros mismos, cultivamos la capacidad de expresar amor, alegría, comprensión y empatía hacia el mundo que nos rodea.
¡No descuides tu equilibrio interno, tu mente y tu cuerpo te lo agradecerán!










Deja un comentario
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.