El 21 de abril de 2026 compartíamos, con alegría, la aprobación en tercer debate, primero en la Comisión VII del Senado, del proyecto de ley Dra. Catalina, que reforma la actual ley de residentes.
Por: Cindy Viviana Rodríguez, Expresidenta Asociación Nacional de Internos y Residentes (ANIR, regional centro).
A este logro se sumó la aprobación unánime del proyecto por parte de todas las bancadas en la plenaria de la Cámara de Representantes y de todos los senadores presentes en el debate de comisión, lo que refleja un interés colectivo en el avance de una ley trabajada de manera conjunta con las distintas UTL, para recoger de modo más fidedigno las necesidades de los médicos en proceso formativo.
Mediante este proyecto, se busca fortalecer las condiciones de bienestar a través del apoyo a la salud mental, el reconocimiento de derechos, el establecimiento de rutas en contextos de maltrato, además del pago de la segunda especialidad y la instauración de un examen único de admisión, como mecanismos para mejorar el tránsito a través de este periodo formativo.
Sin embargo, los tiempos y las dinámicas de la política han puesto en riesgo la aprobación y el espíritu mismo de la ley. Al 21 de mayo, según informaron los equipos de los coordinadores ponentes, no se había realizado la radicación del documento para su agendamiento en la plenaria del Senado, último escenario para lograr su aprobación. Esto, a pesar del compromiso adquirido con los tiempos para dicho trámite.
El agendamiento y la priorización de la discusión deberán realizarse de manera urgente, ya que el 20 de junio es el cierre del calendario legislativo y, de no pasar, deberá reiniciarse todo el proceso con el siguiente Congreso, lo cual implica replicar el trabajo que viene realizándose desde hace casi dos años.
Por otra parte, desafortunadamente, algunas asociaciones gremiales, que no habían levantado su voz frente a las situaciones de maltrato y las condiciones formativas de los residentes, hicieron presencia para manifestar quejas y riesgos ante esta nueva ley. En otros escenarios, la exigencia de participación en un proceso amplio y difundido desde el inicio implicó una pausa para establecer algunos diálogos, en aras de proteger el avance del proyecto.
Estos espacios de debate dejan como discusiones pendientes, para defender en la plenaria, algunas de las sanciones establecidas en los escenarios de maltrato, para avanzar más allá de una hoja de ruta, así como el reconocimiento del contrato especial para prácticas formativas, para contar con una base jurídica que permita acuñar el “acoso laboral”, las calamidades domésticas, los días de descanso y el tiempo de alimentación, que actualmente no están contemplados ni protegidos para el personal en formación.
Sin embargo, se mantiene el compromiso de defender la esencia del proyecto de ley, de ganarle al tiempo y a las jugadas políticas que aparecen como trabas para un ejercicio democrático y representativo cuando se permea de intereses secundarios, y sobre todo de buscar mejores condiciones para quienes han elegido esta bella profesión, para avanzar en el cambio estructural de una formación basada en el maltrato y construir una cultura de bienestar que impacte no solo a los residentes, sino, en general, al personal de salud y a nuestros pacientes, quienes son nuestra razón de ser.
Fuente: Órgano de información del Colegio Médico Colombiano. Epicrisis. Ed. Nº 40 (Junio-Agosto 2026). ISSN: 2539-505X (En línea). #SaludDignaYA










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