La capital del vallenato vivió el pasado 30 de abril de 2026 una jornada en la que la ciencia quirúrgica dialogó con la cultura, la identidad regional y la formación médica de alto nivel.
El 1.er Foro Quirúrgico Internacional del Caribe 2026, organizado por la Fundación Foro Quirúrgico Internacional Caribe en estrecha colaboración con el Colegio Médico Colombiano, convirtió a Valledupar en punto de encuentro para especialistas de varios países, con una agenda centrada en cirugía robótica, laparoscopia, inteligencia artificial, seguridad del paciente y técnicas de mínima invasión. El resultado fue un evento de gran densidad académica y, al mismo tiempo, una celebración del conocimiento entendido como experiencia colectiva.
Ciencia y cultura en un mismo escenario
Bajo el lema “Ciencia y Vallenato”, el foro propuso algo más que una sucesión de conferencias técnicas. La apuesta fue integrar el rigor científico con una narrativa cultural que reconoce a Valledupar como una ciudad donde la música no es adorno, sino parte de la forma de habitar el mundo. En el auditorio del Colegio Bilingüe, cirujanos, anestesiólogos, investigadores, profesores y estudiantes compartieron reflexiones sobre el presente y el futuro de la cirugía, pero también sobre los límites humanos, éticos y sociales de la innovación.
La apertura a cargo del doctor Antonio Caicedo Marulanda dejó claro ese espíritu. Enseguida, el alcalde de Valledupar, Ernesto Orozco Durán, dio la bienvenida a ese espacio que abrió las puertas al conocimiento, la ciencia y el intercambio académico.

Así, el 1.er Foro Quirúrgico Internacional del Caribe 2026, se convirtió en el medio para aprender, compartir experiencias y fortalecer la formación médica al servicio de la vida.
El doctor Ricardo Gutiérrez ofreció una intervención de tono casi literario, en la que evocó el valle, la Sierra Nevada, la Serranía del Perijá y el Magdalena como paisajes de memoria viva. Su conferencia conectó territorio, historia y sensibilidad, en una introducción poco frecuente en un foro quirúrgico y, precisamente por eso, memorable. Su mensaje sirvió como puente entre la identidad vallenata y la vocación del encuentro: pensar la medicina desde la precisión técnica, sin desconectarla de la dimensión humana.
Un foro de alto nivel académico
La programación reunió voces reconocidas de Colombia, México, España, Argentina, Canadá y Estados Unidos, con debates sobre innovación, transformación digital, anastomosis magnéticas, anestesia, cirugía oncológica, reparación robótica y nuevos modelos de investigación. El diseño del foro respondió a una idea clara: la cirugía contemporánea ya no puede entenderse solo como destreza manual, sino como integración de sistemas, tecnología, criterio clínico y trabajo en equipo.
La conferencia del doctor Gonzalo Martin, de Cádiz, España, quien planteó que la cirugía intestinal debe comprenderse como la intervención de un sistema interconectado donde convergen redes nerviosas, microbiota e inflamación. Su exposición insistió en que la tecnología no reemplaza al cirujano, sino que puede ampliar su capacidad de comprensión y de respuesta, siempre que no se pierda el foco en el paciente como persona que necesita alivio, no solo resolución técnica.
En la misma línea, el doctor Juan José Solórzano, de México, presentó una mirada sobre la cirugía digital en Latinoamérica y el impacto de la inteligencia artificial en áreas invisibles del procedimiento quirúrgico, desde la identificación de estructuras hasta el apoyo a la toma de decisiones. Su planteamiento subrayó que estas herramientas ya no son una promesa lejana, sino recursos disponibles para sistemas de salud de la región.
Uno de los momentos más comentados fue cuando el doctor Julio Mayol, profesor de cirugía de la Universidad Complutense de Madrid y director científico del Instituto de Investigación Sanitaria San Carlos, profundizó en la inteligencia artificial aplicada a la cirugía con una reflexión muy precisa: la IA no sustituye el juicio quirúrgico, sino que depende del problema clínico y del contexto de uso. Su intervención dejó una idea central: la cirugía no es únicamente técnica, también es pensamiento, criterio y trabajo coordinado. La tecnología, dijo, debe amplificar al médico, no desdibujarlo.
Innovación técnica: del robot a los imanes
La agenda también dio espacio a procedimientos y herramientas que están redefiniendo la práctica quirúrgica. El doctor Andrés Hasen, de Colombia, abordó el tema de las anastomosis magnéticas y destacó la necesidad de una valoración prequirúrgica rigurosa y multidisciplinaria para cada paciente. Su exposición recalcó que los nuevos procedimientos exigen entrenamiento, selección adecuada de casos y una cultura de seguridad centrada en el detalle.
El doctor Antonio Caicedo Marulanda, jefe de cirugía de colon y recto de Orlando Health, profesor asociado de Queen’s University y organizador del foro, explicó la evolución de las anastomosis colorrectales magnéticas como una alternativa que busca disminuir fugas, microperforaciones e inflamación tisular asociadas a técnicas tradicionales. Su exposición mostró por qué estas innovaciones están cambiando la conversación sobre reparación intestinal y precisión quirúrgica.
En anestesia, el doctor Iván Iglesias, profesor asociado de la Western University, Canadá, recordó que el desarrollo de la cirugía mayor ha estado ligado al progreso de la anestesia. Su mensaje fue directo: la anestesia facilita la cirugía, y el futuro exige procedimientos más seguros, menos invasivos, con mejor control metabólico y mejor evaluación nutricional.
El doctor William Sánchez, de Colombia, llevó el debate hacia el riesgo quirúrgico y la prevención de errores que terminan en conflictos legales. Su recomendación fue clara: revisar con rigor la historia clínica, no omitir estudios como el EKG, pedir interconsultas cuando corresponda y fortalecer el consentimiento informado. Su participación aportó un recordatorio necesario sobre la relación entre técnica, documentación y responsabilidad profesional.

Cirugía robótica, bariátrica y oncológica
La dimensión robótica tuvo un foco luminoso en el foro. El doctor Javier Kuri, presidente de la Asociación Mexicana de Cirugía Robótica, afirmó que la cirugía mínimamente invasiva es un camino que se expande por toda Latinoamérica. El doctor Rodolfo Oviedo, de Texas, Estados Unidos, y CEO de TROGSS, presentó la cirugía bariátrica y metabólica asistida por robot, junto con el uso de ICG para reforzar la seguridad del paciente y reducir complicaciones. Su presencia reforzó el carácter internacional del encuentro y la conexión con redes globales de educación e investigación.
El doctor Alexander Ramírez, de Florida, Estados Unidos, expuso la reparación robótica de la hernia hiatal como una evolución de la laparoscopia, con menor trauma, mayor precisión y una recuperación más rápida. Por su parte, el doctor Raúl Pinilla, experto en cirugía gastrointestinal oncológica mínimamente invasiva y endoscopia del Instituto Nacional de Cancerología, abordó la cirugía robótica en cáncer gástrico, insistiendo en la prevención primaria, el diagnóstico temprano y la factibilidad de la gastrectomía asistida por robot.
La doctora Mecker Moller, de Chicago, Estados Unidos, presentó novedades sobre el manejo quirúrgico del cáncer de seno y explicó la técnica Moller, pensada para facilitar reconstrucción mamaria aun en cirujanos que no tienen formación amplia en oncoplastia. Su enfoque práctico apuntó a ampliar el acceso a reconstrucciones más funcionales y con mejores resultados estéticos.
El doctor Manuel Moros, de Colombia, abordó la coledocolitiasis y el abordaje quirúrgico- endoscópico en un solo tiempo. Más adelante, el doctor David Vásquez Awad propuso una lectura de la menopausia en diálogo con el universo de Gabriel García Márquez, aportando una perspectiva interdisciplinaria que enriqueció el programa con una mirada humanística.
El foro también fue una radiografía de la cirugía hecha en la región y desde la región. El doctor Ezequiel Palmisano, de Rosario, Argentina, presentó la técnica MILA, desarrollada por él mismo, como una opción que combina cirugía de pared abdominal y cirugía plástica en pacientes con secuelas estéticas posparto. El doctor Cristóbal Abello, cirujano pediatra fetal-neonatal, explicó el manejo de la desproporción víscero-abdominal fetal, la corrección de gastroquisis intraútero y el uso de toxina botulínica para la relajación de la musculatura abdominal fetal.
El doctor Alfonso Pérez Bonet, de Colombia, expuso la adaptación tecnológica fuera de las grandes urbes y la rentabilidad de la laparoscopia por su reducción de complicaciones, estancias hospitalarias y reintervenciones. Su intervención abrió una discusión estratégica: la tecnología no debe ser privilegio de centros concentrados, sino herramienta de democratización sanitaria.
Desde Barranquilla, Colombia, el doctor Jorge Daes mostró las dificultades de innovar en distintas regiones del país y la necesidad de formar a más cirujanos jóvenes en nuevas técnicas extraperitoneales para hernias, además de promover disciplina y constancia como condiciones para extender el beneficio de esas innovaciones.
Los doctores Arnod Barrios y Jaime Muskus aportaron uno de los momentos más memorables y pedagógicos del foro, al establecer un paralelo entre la cirugía y el ritmo vallenato. Con la participación de un acordeonero, asociaron los cuatro aires del folclor con distintas formas de entender la práctica quirúrgica, en una escena que resumió la identidad del evento: conocimiento con arraigo.

Uno de los momentos institucionales llegó en la tarde con la participación del Ministro de Educación, Daniel Rojas. Su intervención celebró que Valledupar acogiera un encuentro donde ciencia y cultura compartieron escenario, y destacó la presencia de la primera cohorte de graduados de medicina de la Universidad de La Guajira. También puso sobre la mesa las barreras administrativas que enfrentan los profesionales formados en el exterior para convalidar sus títulos en el país.
El Ministro aprovechó la ocasión para invitar al doctor Stevenson Marulanda, presidente del Colegio Médico Colombiano, a sostener una conversación directa con el Ministerio, con el fin de avanzar hacia procesos más ágiles de convalidación. Ese gesto convirtió al foro en algo más que una plataforma académica: también lo proyectó como espacio de interlocución entre el gremio médico y el Estado.
El doctor Oswaldo Borráez, vicepresidente del Colegio Médico Colombiano, recordó uno de los aportes más emblemáticos de la cirugía colombiana: su creación en 1984 de la Bolsa de Bogotá, una técnica que ha salvado miles de vidas y que sigue vigente gracias a su evolución y adaptación en el tiempo. Luego, el doctor Luis Felipe Cabrera cerró el foro con una reflexión sobre cómo desarrollar una carrera temprana en investigación quirúrgica en Colombia, destacando la curiosidad, la disciplina y la necesidad de salir de la zona de confort para producir conocimiento, sin renunciar al equilibrio entre familia y vocación científica.
El foro dejó una lección clara: la innovación médica más sólida no es la que se impone desde la distancia, sino la que logra dialogar con las personas, las instituciones y la cultura que la reciben.

La clausura estuvo marcada por el reconocimiento entregado por el doctor Stevenson Marulanda, presidente del CMC, y el doctor Oswaldo Borráez, vicepresidente del CMC, de la Medalla Vara de Asclepio a Rita Fernández Padilla, compositora del himno médico, al doctor Luciano Aponte y al doctor Miguel Mora. El cierre musical con parranda vallenata reforzó el sentido del lema del foro: hacer de la ciencia una experiencia también cultural, cercana y profundamente caribeña.
Fuente: Órgano de información del Colegio Médico Colombiano. Epicrisis. Ed. Nº 40 (Junio-Agosto 2026). ISSN: 2539-505X (En línea). #SaludDignaYA










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