Macro lecciones de la pandemia: Una reflexión personal
Actualidad, Opinión

Macro lecciones de la pandemia: Una reflexión personal


La crisis de la peste que soportamos actualmente, como es evidente, va mucho más allá de un problema generalizado de salud, también por ello le llaman sindemia.


Por Jorge Diego Acosta Correa – Vicepresidente del Colegio Médico Colombiano

ESCUCHA ESTE ARTÍCULO

Comporta graves afectaciones a la economía de los pueblos y a las familias, impacta la cultura, la convivencia, las expectativas frente a la vida y al futuro; despierta la conciencia de fragilidad y del ser efímero de nuestra existencia como individuos y como humanidad; borra barreras étnicas y nacionales, todos somos lábiles frente al microorganismo; afecta la gobernanza de los pueblos y nos obliga a nuevas formas de relacionarnos y de vivir.

Aunque acudimos a las viejas formas de la vida política, social y económica, la realidad del cambio nos obligará a reinventarnos o nuestro futuro a mediano plazo  estará en cuestión.

Atenderemos a la seducción tecnológica como remedio, pero no podemos olvidar que se trata de herramientas, que por maravillosas e inimaginables que sean, dependerán del uso que les sea dado por la inteligencia humana, a menos que el proceso de transhumanización acelerado, nos lleve, por vía no evolutiva, a nuestra transformación en máquinas. Escenario futuro posible, más no necesario en el horizonte de nuestra habitación planetaria y cósmica.

De todas formas, cualquier sendero de cambio, consciente o inconsciente, planificado o caótico, tendrá, independientemente de nuestro querer, un gran componente tecnológico.

La gran contradicción evidente en el combate a la pandemia radica en que un problema global que compromete al conjunto de la humanidad nos obliga a enfrentarlo a través de gobiernos de Estados nacionales, reproduciendo la inequidad y las diferencias enormes en capacidades de resolución de los diversos pueblos.


No es el humanismo, el pensamiento dominante y las fuerzas económicas en el poder, nacional y global, sumadas a los nacionalismos caducos, son las que con su ambición desmedida continúan siendo el factor conductor de mayor peso en las políticas mundiales.


Planteamiento válido para todas las amenazas globales a la humanidad que hoy prevalecen, como el cambio climático, con la degradación ambiental progresiva relacionada; la guerra nuclear; la quiebra de la economía, el incremento en efecto dominó de las guerras convencionales; el derrumbe de las democracias; otras pestes, tal vez más letales; la o las hambrunas de amplia cobertura; el “crack tecnológico”; el retorno al oscurantismo, la debacle del pensamiento cientÍfico; la superpoblación con la insostenibilidad de las ciudades derivada…. y un etc inimaginable.

La pandemia develó, como ya lo señalé, que estamos ante una gran incertidumbre sobre su fin, que se desnudaron y ampliaron las inequidades entre la población mundial, afectando en una mayor medida a quienes viven en condiciones de mayor vulnerabilidad, que no sólo muchos países se vieron desbordados, sino que los sistemas de salud mostraron debilidades que no queríamos ver, porque otros intereses, diferentes a los de la salud y el bienestar general, los definen, y que cuando más requerimos de la cooperación entre los pueblos y del papel de los Estados en la solución de los grandes problemas, con más fuerza y beligerancia surgen movimientos nacionalistas, supremacistas y económicos que socavan la necesaria solidaridad universal, la democracia y los estados de bienestar.

Fuerzas en contravía de un futuro promisorio, sólo posible si los pueblos toman las decisiones políticas adecuadas, afirman la democracia, domeñan la economía y se apegan al conocimiento científico y a la verdad corroborada por la realidad misma y no por mitos y creencias.

En esta coyuntura se evidencia la necesidad del papel determinante de las ciudadanías bien informadas, impregnadas de una cultura ética, responsables, solidarias, justas y ambientalmente conscientes en la conducción de sus naciones, mediante las herramientas de democracias fortalecidas y guiadas por una conciencia planetaria.

Se requiere, entonces, para vencer a estas y a las otras tantas amenazas globales: buenos gobiernos; sólidos sistemas de salud, incluyendo especialmente la calidad de sus servidores; ciudadanías disciplinadas por convicción; y el fortalecimiento de los lazos de cooperación multilaterales.

Y la ciudadanía consciente no la habrá sólo por la educación y la información adecuadas, sino también y fundamentalmente por la ausencia (posible) del hambre y la mitigación progresiva de las inequidades con condiciones que permitan realmente igualdad de oportunidades garantizadas por los regímenes y los gobiernos para que se pueda confiar en ellos.

La política es la clave para redireccionar nuestro rumbo y construir una nueva realidad con asomos de esperanza.

febrero 26, 2021

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Comité Editorial

Director
Dr. Stevenson Marulanda Plata

Editora
Maricielo Acero Rodríguez

Asesores Médicos
Dr. Jorge Diego Acosta Correa
Dra. Ivonne Díaz Yamal
Dr. Oswaldo Alfonso Borraez
Dr. Samuel Barbosa

Contacto comercial
Mary Stella Ardila Guzmán

NOSOTROS

Epicrisis es el órgano oficial de comunicación del Colegio Médico Colombiano. La opinión y conceptos personales expresados en los artículos firmados por un tercero no reflejan la posición de Epicrisis o el Colegio Médico Colombiano.

PBX: (+571) 746 3489 – Celular:(+57) 314 566 2174 – (+57) 323 232 4543 – (+57) 323 232 7752 – (+57) 314 566 2198Email : pqrs@colegiomedicocolombiano.org
Dirección: Carrera 7 # 69 – 17 – Bogotá, Colombia