Gabriela Febres Cordero, la combinación perfecta de política, humanismo y trabajo social
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Gabriela Febres Cordero, la combinación perfecta de política, humanismo y trabajo social

Colombia vive un pulso político intenso, pero en medio de esa tensión también se mueve otra fuerza: la que rescata heridos, devuelve movilidad y reconstruye proyectos de vida.

Gabriela Febres Cordero, fundadora y líder de United for Colombia relata cómo una experiencia personal, marcada por la guerra y sus heridas, se transformó en más de dos décadas de trabajo por la rehabilitación y la inclusión social de víctimas de minas antipersonales.

Gabriela Febres Cordero

Gabriela Febres Cordero considera que Colombia transita por un “momento de alta tensión política”, un fenómeno que identifica como natural en contextos electorales, amplificado por la polarización que describe como global. “El debate no es solo sobre programas: es sobre dos visiones de país. Una impulsa transformaciones profundas y disruptivas del modelo democrático institucional y económico; la otra defiende la economía de mercado, las libertades individuales, el orden público y la estabilidad institucional, manteniendo y respetando la Constitución de 1991”, argumenta.

Aun en ese escenario, sostiene que Colombia conserva raíces democráticas: una valoración del orden, de la ley, de la institucionalidad y de las libertades cívicas. Por eso, afirma que el resultado electoral—más allá de las tensiones—debería mantener el marco democrático y constitucional.

La historia que explica su trayectoria no nace de un cargo público, sino de un encuentro que cambió su vida. A finales de los años 90, viviendo en Washington D. C., como cónyuge del embajador colombiano en Estados Unidos, conoció a un soldado gravemente herido, trasladado al Hospital Militar de Washington tras un ataque con explosivos en el sur de Colombia. Según relata, al escuchar su historia—sus quemaduras y el nivel de sufrimiento—comprendió de manera directa la realidad de las víctimas del conflicto armado.

Ese encuentro “marcó un punto de inflexión”, asegura. A partir de la experiencia, decidió canalizar el impacto en una acción concreta: crear, junto con una compañera, una organización sin fines de lucro para apoyar la rehabilitación e inclusión de víctimas de minas y artefactos explosivos. En ese tiempo, Colombia registraba cientos de heridos por año. Más tarde, con dos amigas y compañeras de trabajo, transformaron la experiencia personal en un compromiso de vida.

Heridas que se convirtieron en proyectos de vida

Así, el recorrido de United for Colombia no se entiende solo como una iniciativa social: se entiende como una continuidad humana sostenida durante los años más críticos del conflicto, con una misión clara: restituir la movilidad, la autonomía y la dignidad a cientos de colombianos que han sufrido mutilaciones de sus extremidades. “Nosotras tres hemos convertido esta experiencia personal en un compromiso de vida”, asegura.

Uno de los planteamientos más contundentes de Gabriela Febres Cordero es el que resume la filosofía de United for Colombia: una prótesis—incluso una de alta tecnología—puede ser inútil si la persona no puede volver a la calle, al trabajo, al estudio, a la vida diaria. Para ella, las barreras para la reintegración rara vez son únicamente físicas. Son sociales, económicas y familiares.

Lo central, afirma, es que la prótesis no garantiza inclusión por sí misma. La tecnología debe alinearse con la realidad y con el proyecto de vida de cada persona. Por eso, insiste en que cada caso requiere una caracterización integral. “No es lo mismo una persona con amputación que trabaja en tareas sedentarias que un campesino que necesita moverse y laborar físicamente para sostener a su familia. El diseño de la rehabilitación tiene que responder a esas diferencias de entorno”, explica Febres Cordero.

De hecho, el enfoque de United for Colombia combina lo clínico con lo social: considera condiciones físicas, contexto socioeconómico y laboral, metas individuales y dinámica familiar. Además, el acompañamiento no se limita a la entrega del dispositivo. Incluye un proceso de rehabilitación y reinserción social donde la restitución de la movilidad debe ser funcional para que la persona retome la vida productiva y la autonomía.

“En otras palabras: el objetivo no es solo devolver un miembro o dar una solución aislada. Es devolver una vida con sentido, con capacidad de decidir y con posibilidad real de integrarse a la sociedad”, agrega.

La resiliencia no es un discurso: es lo que pasa cuando hay oportunidad

Gabriela afirma que, con más de dos décadas de trabajo y cientos de beneficiarios en más de 100 municipios, elegir una historia “más marcada” es difícil. Sin embargo, identifica un patrón que se repite con fuerza: cuando se brinda una oportunidad real, emerge una resiliencia extraordinaria.

Su lectura de la resiliencia va más allá del relato inspiracional. La ve en resultados concretos: personas que, tras una amputación, reconstruyen sus vidas y encuentran nuevos caminos. Algunos vuelven al deporte en niveles profesionales; otros retoman estudios universitarios; hay emprendedores; también aparecen historias de personas que vuelven a ser ejecutivos en empresas multinacionales.

En el campo—en ganadería y agricultura—hay quienes retoman el trabajo de siempre, pero con la movilidad restaurada. Lo común, recalca, es la determinación que aparece cuando se empoderan con la restitución de su autonomía.

De esa repetición extrae una enseñanza fundamental: la discapacidad no determina el límite. Lo que determina el rumbo es el acceso a oportunidades. Cuando esas oportunidades existen, la resiliencia deja de ser una palabra y se convierte en una fuerza social visible.

United for Colombia, más allá de las prótesis

Para Gabriela Febres Cordero, lo mejor que ha quedado en el equipo de United for Colombia es una lección sobre la resiliencia humana—particularmente la resiliencia del colombiano—en su dimensión más activa: aceptar la adversidad, adaptarse y transformarla en una oportunidad para salir adelante.

Personalmente, dice que le marcó el estoicismo y el optimismo con el que muchas personas enfrentan una amputación, no desde la queja sino desde la determinación de reconstruir su vida. Y describe un momento decisivo: cuando alguien recupera su movilidad con una prótesis adecuada y deja de sentirse una carga para su familia, se produce un renacer.

“Ese cambio reafirma su convicción: con las oportunidades correctas, siempre es posible retomar el curso de la vida con dignidad, autonomía y un propósito que es clave. No se trata de caridad puntual, sino de un horizonte de inclusión. La rehabilitación se convierte en un medio para que la persona vuelva a ser protagonista de su propia historia” apunta.

En su trabajo con comunidades indígenas, Gabriela resalta un principio: cada persona es única, pero el derecho a la movilidad y a la rehabilitación es universal. Para garantizar que los proyectos respeten la cultura local, la autonomía y las necesidades a largo plazo, United for Colombia no “trasplanta” una solución estándar. Adapta cada intervención al contexto de vida de cada persona, respectando su relación con el territorio.

Gabriela explica que el entorno urbano no es igual al territorio rural, ni las dinámicas sociales del campo se parecen a las de la ciudad. Por eso, las prótesis deben responder a condiciones específicas: cómo se camina, cómo se trabaja, cómo se vive, qué exige el día a día. Además, enfatiza que la rehabilitación no puede tratarse como un evento único ni aislado. Es un proceso permanente que debe respetar tanto la autonomía como la forma de vida.

Otro eje de la rehabilitación es el aprendizaje del uso apropiado y el mantenimiento de la prótesis. Esa continuidad evita que la tecnología se vuelva un objeto abandonado tras la atención inicial. Cuando el acompañamiento se sostiene, la inclusión tiene mayor probabilidad de ser duradera.

Nuevos proyectos para construir tejido social con sostenibilidad

Para este año, United for Colombia plantea dos líneas principales orientadas a ampliar el acceso a rehabilitación y reinserción social para poblaciones altamente vulnerables.

Por un lado, planea organizar una brigada de protetización en el Chocó, una de las regiones más desatendidas del país. La idea es concentrar entre 50 y 60 pacientes en un mismo lugar para evaluar, diseñar, adaptar y entregar prótesis en corto tiempo. Gabriela subraya que la propuesta busca responder a una necesidad urgente en comunidades donde el acceso al sistema de salud es limitado.

La segunda línea se centra en desarrollar componentes protésicos de manera local, especialmente el liner, un recubrimiento que protege la extremidad residual—el muñón—y es fundamental para comodidad y protección. “El objetivo es escalar la producción en Colombia: reducir costos, mejorar acceso y fortalecer sostenibilidad a nivel nacional. No es solo entregar; es hacer que el acceso sea más estable, más cercano y más sostenible”, aclara.

El vallenato como música y memoria afectiva

Entre la dimensión institucional y la dimensión social, Gabriela también comparte un elemento cultural que la enamoró de Colombia: el vallenato. Lo describe como una poesía que narra la vida cotidiana con sensibilidad: relatos con sentimiento propio, capaces de expresar amor, el transcurrir de la vida y las dificultades con una sutileza evocadora. Para venezolana de nacimiento y colombiana por decisión, esa riqueza lírica convierte al vallenato en una expresión cultural singular.

Ese gusto por la narrativa, por la manera en que cada estrofa cuenta lo que se vive encaja con la razón de ser de su trabajo. En United for Colombia, cada caso no se reduce a un diagnóstico: se escucha el proyecto de vida, el entorno, la historia familiar, la manera de trabajar y el ritmo del territorio.

Al hablar de Venezuela, Gabriela describe un momento de transición complejo, con tensiones políticas y sociales que aún persisten. Sin embargo, ve en el escenario una oportunidad real de cambio. Asegura que los venezolanos no se rinden ni abandonan el objetivo de recuperar la institucionalidad democrática y las libertades. Y está convencida de que lo lograrán.

Así como United for Colombia no es únicamente una respuesta a las heridas del conflicto, para Gabriela el resultado de décadas de trabajo es aquello que trasciende lo asistencial y se convierte en política de dignidad; es aquello que apuesta porque el acceso no dependa del azar; aquello que logra transformar el dolor en capacidad y la asistencia en ciudadanía.

Fuente: Órgano de información del Colegio Médico Colombiano. Epicrisis. Ed. N° 40 (Junio – Agosto 2026). ISSN: 2539-505X (En línea). #SaludDignaYa

9 junio, 2026

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