Bogotá, D. C., 28 de agosto de 2026
Asunto: La gestión del riesgo en salud y la gestión del riesgo financiero no son procesos separados: ambas confluyen en el acto asistencial
Doctores
Abelardo de la Espriella
Presidente de la República de Colombia
Ana María Vesga Gaviria
Ministra de Salud y Protección Social
Estimados, señor Presidente y señora Ministra:
La integridad del acto clínico constituye el punto de partida de la eficiencia, la calidad y la sostenibilidad financiera de todo sistema de salud.
Todo sistema de salud enfrenta dos desafíos inseparables: mejorar los resultados en salud de la población y garantizar la sostenibilidad financiera de los recursos públicos. Ambos convergen, inevitablemente, en un mismo punto: la mente y las manos de los profesionales de la salud.
Cada acto clínico —una acción preventiva, una precisión diagnóstica, una prescripción, una intervención terapéutica o una conducta de seguimiento— determina simultáneamente el resultado en salud del paciente y el destino de los recursos del sistema.
Es allí, en el encuentro entre el profesional y la persona que busca atención, donde se decide si los recursos se utilizan con racionalidad o se convierten en desperdicio, duplicidad, ineficiencia o daño evitable.
Inspirados en el artículo 17 de la Ley Estatutaria de Salud, entendemos por gobernanza clínica el marco mediante el cual los profesionales de la salud ejercen liderazgo técnico, científico, ético y humanista sobre los procesos asistenciales.
Este liderazgo orienta las decisiones clínicas y el uso racional de los recursos, de conformidad con la evidencia científica, la lex artis, el estado del arte, las guías y los protocolos de manejo, los principios bioéticos y la seguridad del paciente, con el propósito de generar valor en salud, garantizar la calidad de la atención y contribuir a la sostenibilidad financiera del sistema.
La gobernanza clínica reconoce una realidad frecuentemente ignorada: la gestión del riesgo en salud y la gestión del riesgo financiero no son procesos separados; ambas confluyen en el acto asistencial.
El profesional que no quebranta la ética y el profesionalismo, previene una enfermedad, evita una hospitalización innecesaria o prescribe un tratamiento adecuado genera, simultáneamente, valor clínico, valor social y eficiencia económica.
Por el contrario, cuando el talento humano trabaja en condiciones precarias, sin autonomía técnica, sin incentivos adecuados, sin información suficiente o sometido a presiones administrativas ajenas al interés del paciente, aumentan los errores, el desperdicio de recursos, la judicialización y la pérdida de confianza ciudadana.
Sin gobernanza clínica:
- las políticas públicas permanecen en el papel;
- los modelos de aseguramiento pierden efectividad;
- los sistemas de información acumulan datos, pero no producen mejores decisiones;
- el control financiero llega demasiado tarde; y
- la eficiencia termina siendo una promesa incumplida.
La gobernanza clínica propone:
- reconocer a los profesionales de la salud como gestores de valor público;
- fortalecer su autonomía profesional responsable;
- garantizar condiciones laborales dignas y estables;
- promover la educación continua y la recertificación periódica;
- desarrollar sistemas de evaluación basados en la calidad y los resultados;
- integrar la interoperabilidad, la analítica de datos (teniendo en cuenta la realidad nacional) y la inteligencia artificial en los procesos de toma de decisiones clínicas; y
- hacer trazable la relación entre la calidad clínica, los resultados en salud y la utilización de los recursos del sistema.
Así como la gobernanza corporativa protege el patrimonio de los accionistas, la gobernanza clínica protege el patrimonio público más valioso de una nación: la salud de su población y los recursos públicos destinados a preservarla.
La experiencia internacional demuestra que ningún sistema de salud alcanza altos niveles de eficiencia cuando quienes toman las decisiones administrativas permanecen divorciados de quienes toman las decisiones clínicas. Los sistemas más exitosos son aquellos que convierten a médicos, enfermeras y demás profesionales de la salud en aliados estratégicos de la transformación institucional.
Por ello, proponemos que la gobernanza clínica se adopte como política de Estado y se consolide como un componente esencial para mejorar la calidad, la eficiencia y la sostenibilidad del sistema de salud colombiano.
En este orden de ideas, desde el Colegio Médico Colombiano estamos estructurando un proyecto que contempla acciones concretas para fortalecer la gobernanza clínica. Deseamos presentarlo a ustedes para su análisis y consideración, con el propósito de que, mediante un esfuerzo conjunto, avancemos en su implementación y desarrollo.
La verdadera gestión del riesgo en salud y del riesgo financiero no ocurre en los escritorios administrativos. Ocurre en el consultorio, en la sala de urgencias, en el quirófano, en la unidad de cuidados intensivos, en el centro de salud rural y en cada encuentro entre un profesional de la salud y su paciente.
Allí comienza la calidad.
Allí comienza la eficiencia.
Allí comienza la sostenibilidad financiera.
Allí comienza, verdaderamente, la salud de Colombia.
Atentamente,
Junta Directiva Nacional
Colegio Médico Colombiano
Stevenson Marulanda Plata
Presidente
Nota: El Colegio Médico Colombiano forma parte de la iniciativa Acuerdos Fundamentales para el Desarrollo Pleno de la Ley Estatutaria en Salud, en cuyo seno fue acogida esta propuesta.
Copia a:
Academia Nacional de Medicina
Asociación Colombiana de Sociedades Científicas
Acuerdos Fundamentales para el Desarrollo Pleno de la Ley Estatutaria en Salud










Deja un comentario