La UPTC celebró con la entrega de batas blancas la transición de estudiantes a médicos internos
Actualidad, Educación Médica

La UPTC celebró con la entrega de batas blancas la transición de estudiantes a médicos internos

La ceremonia de batas blancas de los médicos internos cohorte LV de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia fue mucho más que un acto protocolario: se convirtió en una celebración del esfuerzo, la vocación y la responsabilidad social que acompañan el ejercicio de la medicina.

El pasado 23 de mayo, en el auditorio Boyaquirá de Tunja (Boyacá), la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia realizó la ceremonia de batas blancas para los 52 médicos internos de la cohorte LV, en un acto que reunió a dignidades académicas, profesores, familiares e invitados especiales. La jornada tuvo como propósito reconocer el camino recorrido por los estudiantes y marcar el inicio de una nueva etapa formativa.

En el evento tuvo un lugar especial el Colegio Médico Colombiano (CMC), que entregó vestidos quirúrgicos marcados con el nombre de cada uno de los estudiantes, como símbolo de pertenencia, identidad profesional y compromiso con la práctica médica.

Dr. Stevenson Marulanda Plata, Presidente del Colegio Médico Colombiano.

Además, se interpretó el himno médico, pieza musical cuya autora es Rita Fernández Padilla y que el CMC impulsa para que, mediante una ley, sea convertido en himno médico de Colombia.

La apertura de la ceremonia estuvo a cargo del moderador, integrante del equipo de comunicaciones de la institución, quien subrayó el significado del encuentro y el valor del acompañamiento colectivo en la formación médica.

Sus palabras resaltaron que la imposición de la bata no representa solo un paso académico, sino también una renovación del compromiso con la salud, el bienestar social y la construcción del conocimiento médico desde la disciplina, la tenacidad y la dedicación.

La ceremonia puso de relieve, además, el carácter de la UPTC como universidad pública, estatal y de orden nacional, vinculada al Ministerio de Educación Nacional y reconocida con Acreditación Institucional de Alta Calidad Multicampus.

En ese contexto, el evento también reafirmó el papel de la educación superior pública en la formación de profesionales capaces de responder a las necesidades del país con excelencia académica y sentido social.

Dr. Oscar Orlando Rodríguez, Director de la Escuela de Medicina

Uno de los momentos centrales fue la intervención del doctor Oscar Orlando Rodríguez, director de la Escuela de Medicina, quien agradeció la presencia del doctor Stevenson Marulanda Plata, presidente del Colegio Médico Colombiano, de los asistentes y exaltó el valor simbólico de la bata blanca.

En su mensaje, resaltó que esta prenda no solo expresa pulcritud, honestidad y ética, sino que también comunica esperanza a los pacientes y a la comunidad. Para el directivo, vestir la bata exige coherencia entre la imagen profesional y el ejercicio cotidiano de la medicina, pues el símbolo adquiere verdadero sentido cuando está acompañado de humildad, rigor científico y responsabilidad humana.

El director Rodríguez también insistió en la necesidad de trabajar en equipo con enfermeros, personal administrativo y todos los actores del sistema de salud, y de reconocer que el liderazgo médico no puede ejercerse de forma aislada. Su intervención dejó una idea central: el médico no solo trata enfermedades, también debe aprender a llegar a la comunidad con una voz de aliento, una mirada franca y una actitud compasiva.

Vocación, ética y responsabilidad social fue el mensaje

Por su parte, la doctora Ludy Alexandra Vargas Torres, decana de la Facultad de Ciencias de la Salud de la UPTC, reforzó esa misma idea al afirmar que la bata blanca representa confianza, compromiso, servicio y responsabilidad con la vida.

Ludy Alexandra Vargas Torres, decana de la Facultad de Ciencias de la Salud de la UPTC

En su intervención, explicó que la ceremonia simboliza el paso a una etapa de mayor autonomía, pero también de mayores deberes con los pacientes, las comunidades y con los propios estudiantes. Reconoció, además, el trabajo de quienes organizaron el evento y el acompañamiento permanente de las familias, a quienes describió como el sostén silencioso detrás de cada logro académico.

Su discurso puso especial énfasis en el papel de los docentes, cuya labor —según señaló— trasciende la transmisión de conocimientos para convertirse en ejemplo de vida. También agradeció al doctor Stevenson Marulanda, presidente del Colegio Médico Colombiano, por su presencia y por la invitación a estrechar vínculos con el gremio.

En su mensaje, la decana defendió la formación de médicos íntegros, competentes y comprometidos con las necesidades del país, en un momento en que el sistema de salud exige fortaleza, resiliencia y capacidad de adaptación.

En su discurso, la decana dirigió unas palabras a los estudiantes, a quienes les recordó que la etapa que terminan abre otra en la que deberán aplicar lo aprendido, fortalecer habilidades clínicas y comprender con mayor profundidad lo que significa servir a los demás.

La bata que ahora visten, afirmó, no solo otorga autonomía profesional, sino que recuerda la confianza depositada en ellos por la sociedad. En esa visión, la medicina aparece como una profesión sustentada en el conocimiento, pero también en la compasión; en la ciencia, pero también en la empatía; en la capacidad de curar, pero también en la disposición de acompañar.

La jornada también contó con la intervención de la docente de atención primaria en salud, María Alejandra León Solarte, quien agradeció a los estudiantes por ser la razón y la pasión de la docencia. Para ella, esta ceremonia adquiere un valor especial porque reconoce no solo el esfuerzo individual del futuro médico, sino también el sacrificio familiar que hay detrás de cada trayectoria. En su mensaje, señaló que muchos de ellos llevarán su ejercicio a otros municipios y departamentos, donde podrán convertirse en líderes, clínicos competentes y profesionales capaces de proponer cambios en sus entornos.

Docente de atención primaria en salud, María Alejandra León Solarte

La docente señaló que los profesores también aprenden de sus estudiantes, que los retan a mejorar y a ejercer una pedagogía más humana. Su intervención retomó una idea transversal en toda la ceremonia: la medicina no se limita al acto técnico de diagnosticar y tratar, sino que también implica cuidar, acompañar, escuchar y permitir que la experiencia del paciente transforme al profesional.

El cierre de los discursos estuvo a cargo del estudiante Juan Pablo Maldonado Camacho, quien habló en representación de los médicos internos con un mensaje cargado de nostalgia y conciencia crítica. Recordó que su cohorte ingresó a la universidad en medio de la pandemia, en una etapa marcada por la virtualidad, la distancia y la reconstrucción lenta del sistema de salud. Esa experiencia, dijo, los formó en la incertidumbre y les enseñó a enfrentar el primer paciente, la primera revista médica y el peso emocional de comprender que detrás de cada historia clínica hay una vida completa.

Cierre de los discursos, estudiante Juan Pablo Maldonado Camacho

Su discurso introdujo una reflexión profunda sobre la ética médica y las desigualdades del sistema de salud colombiano. Maldonado advirtió sobre el riesgo de la indiferencia y señaló que la posibilidad de sanar no debería depender del lugar donde una persona nace. En su mensaje, la bata blanca no apareció como un objeto de prestigio, sino como un recordatorio ético, un escudo frente a la codicia y una responsabilidad frente al sufrimiento ajeno.

A su vez, agradeció a los docentes por enseñarles a dudar, por despertar la curiosidad y por demostrar que una palabra oportuna, una explicación amable o un silencio prudente pueden ser tan decisivos como una intervención clínica.

Sus palabras resumieron el tono de toda la jornada: una mezcla de gratitud, madurez profesional y conciencia del enorme reto que implica convertirse en médico en un país atravesado por profundas desigualdades sociales y un sistema de salud en crisis.

De izquierda a derecha: Decana Ludy Alexandra Vargas, Dr. Paulo Javier Arias (docente de anestesiología y reanimación), Dra. María Alejandra León (docente de atención primaria en salud), Dr. Jorge Enrique Pulido (docente de semiología y medicina legal), Dr. Oscar Rodríguez (director de la Escuela de Medicina), Dr. Stevenson Marulanda (presidente del CMC), Dra. Linda Rubiela Pico (docente de anestesiología y reanimación) y Dr. David Aristizábal (docente de pediatría)

La ceremonia concluyó con el Juramento Hipocrático, dos interpretaciones musicales a cargo de la docente de bienestar universitario María del Pilar y la fotografía oficial de los médicos internos junto con los directivos de la universidad. Con ese cierre, la UPTC celebró no solo el inicio del internado, sino también la formación de una generación llamada a ejercer la medicina con ciencia, humanidad y compromiso social.

26 mayo, 2026

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Únete a nuestro Canal de WhatsApp
Comité Editorial

Director
Dr. Stevenson Marulanda Plata

Editora
Maricielo Acero Rodríguez

Asesores Médicos
Dr. Jorge Diego Acosta Correa
Dra. Ivonne Díaz Yamal
Dr. Oswaldo Alfonso Borraez
Dr. Samuel Barbosa

Contacto comercial
Mary Stella Ardila Guzmán

NOSOTROS

Epicrisis es el órgano oficial de comunicación del Colegio Médico Colombiano. La opinión y conceptos personales expresados en los artículos firmados por un tercero no reflejan la posición de Epicrisis o el Colegio Médico Colombiano.

PBX: (+571) 746 3489 – Celular:(+57) 314 566 2174 – (+57) 323 232 4543 – (+57) 323 232 7752 – (+57) 314 566 2198Email : pqrs@colegiomedicocolombiano.org
Dirección: Carrera 7 # 69 – 17 – Bogotá, Colombia