Por Doctora Nancy Yomayusa González, vicepresidenta de Excelencia Clínica Keralty – Presidencia de Salud e Innovación – Instituto Global de Excelencia Clínica IGEC. Especialista en medicina interna, nefrología, Grupo de Investigación Translacional.
La salud mental es mucho más que la ausencia de enfermedad, es un determinante clave y fundamental de la salutogénesis de los seres humanos, que provee los recursos para responder a los desafíos y retos de la vida.
Los datos epidemiológicos mundiales mostraron que las tasas de depresión y la ansiedad aumentaron un 30 por ciento durante el primer año de la pandemia, sumándose a los mil millones de personas que ya sufrían de algún trastorno mental en 2019, causando uno de cada cinco años de vida con discapacidad, afectando cerca del 20 por ciento de los niños y adolescentes, siendo el suicidio la segunda causa principal de muerte entre los 15 y los 29 años. Con un impacto sustancial para la sostenibilidad, se estima que la depresión y la ansiedad le cuestan a la economía global un billón de dólares cada año.
Por su parte, la pandemia afectó a los sistemas de salud y a los trabajadores de la salud de varias maneras. En la reciente Cumbre Mundial de Innovación para la Salud (WISH), en colaboración con Organización Mundial de la Salud (OMS), se reporta que al menos uno de cada cuatro trabajadores de la salud y el cuidado informaron alguna afectación:
-23-46 por ciento informaron síntomas de ansiedad
-20 -37 por ciento experimentaron síntomas depresivos.
– El agotamiento osciló entre el 41 y el 52 por ciento.
Por su parte, una revisión sistemática publicada en 2023 en Eval Health Prof. doi: 10.1177/01632787231165076 proporciona una descripción general sobre los efectos a largo plazo de la pandemia en la salud mental de los profesionales sanitarios.
Se identificó que ser mujer, joven, con actividades de enfermería, el trabajo de primera línea y las horas de trabajo más largas, están asociados con cambios negativos. Por el contrario, un entorno de apoyo, el acceso a recursos psicológicos, los ambientes enriquecidos, seguros y saludables en el sitio de trabajo se vincularon con cambios positivos.
Sin duda, los profesionales de salud afrontan desafíos profundos que impactan su vida personal y profesional, aunado a una gran responsabilidad para seguir cuidando y tomando las mejores decisiones garantizando una atención eficiente y sostenible, por lo cual, se hace necesario seguir trabajando con legitimidad y compromiso en procurar el mejor ambiente de trabajo, que salvaguarde el verdadero sentido de propósito y el orgullo de pertenencia.
En esta vía, desde la Comisión de Excelencia en Salud Mental Keralty les compartimos el resultado del trabajo colaborativo que permitió consolidar 31 recomendaciones sobre el autocuidado del trabajador de la salud, el cuidado comunitario entre los equipos de salud y el cribado de signos de alarma en salud mental para las instituciones sanitarias, que si bien fueron implementadas como una respuesta virtuosa frente a los retos de la pandemia se convierten en una herramienta vigente para poder seguir avanzando en el propósito de lograr ambientes resilientes y saludables para todos.
https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2530312021000850










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