Dinastía de acordeón y caja: López- Gutiérrez- Molina – Zequeira – Zuleta
Actualidad, Opinión

Dinastía de acordeón y caja: López- Gutiérrez- Molina – Zequeira – Zuleta


Por Stevenson Marulanda Plata – Presidente del Colegio Médico Colombiano.

En: Genética, música y genealogía de las dinastías vallenatas.

Fuente: Los López Dinastía de Reyes. Efraín Gutiérrez Aroca “El Pale”


Valledupar, abril, 25/2023. Pleno Festival

La carga de genes musicales y la carga de cultura de música vallenata que heredaron este par de “clientes” es bárbara.


En esta primera gráfica de la dinastía de acordeón y caja López- Gutiérrez, Molina – Zequeira – Zuleta, mire bien: DINASTÍA DE ACORDEÓN Y CAJA LÓPEZ- GUTIÉRREZ, MOLINA – ZEQUEIRA – ZULETA, les muestro solamente la inmensa carga genética musical que,  Agustina Gutiérrez Zequeira, abuela de Alvarito (foto), mamá de Miguel López, vestida de verde, arrastró hacia sus hijos, heredada de su madre Cristina Gutiérrez Castillo, también de verde, y de su padre Pedro Zequeira Zuleta, acordeonero, igual que sus hermanos Gabriel, Enrique y Eusebio, vestidos todos de amarillo, hijos de la unidad genealógica conformada por Buenaventura Zequeira y Barbarita Zuleta Bermúdez, esta última hermana de Cristóbal Zuleta Bermúdez, quien formó una unidad genealógica con Sara María Baquero, engendrando así a Emiliano Zuleta Baquero, tronco de ese otro poder dinástico vallenato.

Note que, una hermana de Agustina Gutiérrez Zequeira, Rosa, vestida también de verde, en unidad genealógica con Manuel Zuleta Calderón, tuvieron a los Zuleta Gutiérrez, vestidos de azul: Jaime (El Mécano) guacharaquero, Jorge (El Peya) cajero, y a Manuel, acordeonero y cajero, vestido de amarillo bordeado de azul.

Agustina Gutiérrez Zequeira, la adorable abuela de Alvarito, el que pica aquí con el Morre Romero, hijo de la Dinastía Romero Ospino de Villanueva, con la genética musical que se le reventaba por cada poro, le soplaba melodías a Migue, “cogé este pasesito vé”. Se las tarareaba, tarareo que luego serían los pases en pitos y bajos espiritualizados en los cánones de Luís Enrique Martínez y encajonados con la milagrosa voz de un Jorge Oñate.

La abuela Agustina, en unión genealógica con Pablito Rafael López Gutiérrez, tuvieron además del Rey Mudo, Migue, vestido de amarillo porque es acordeonero, con borde rojo porque es Rey, a Pablo, el “Rey de la Caja”, vestido de azul porque es cajero, a Poncho y al Debe, vestidos también de amarillo, Poncho con vivo azul porque también era cajero, y el Debe con vivo rojo porque fue “Rey”. Aunque se me olvidó ponerle otro vivo a Poncho porque fue “Rey de los Bajos”, y el vivo azul al Debe, porque también fue un magistral cajero, tanto que, algunas veces, remplazaba a Pablo en este oficio, en la agrupación “Los hermanos López”.

El “Rey de la caja”, Pablo, tiene un hijo cajero, Pablito López Diaz.

Poncho tuvo dos hijos, uno acordeonero, Carlos Alberto López Urbina (Q.E.P.D.), obvio, vestido de amarillo, y otro, vestido de azul porque es cajero, Alfonso López Urbina.

Por su lado, El Debe tuvo un cajero, Elkin López Gonzales, y un nieto acordeonero Carlos Javier Lúquez López, hijo de su hija Ingrid. 

Agustina y Pablo Rafael tuvieron más hijos e hijas que no fueron músicos. Las mujeres: Rosaura, Diva, Dilia, Teny y Silene, tienen una explicación obvia: “la música es cosas de mujeres”, era la imposición hegemónica machista de la época. Estoy seguro, que, con la carga genética musical que heredaron, si hubieran nacido en el siglo XXI, sin duda, hubieran explotado más ese Big bang dinástico López- Gutiérrez, Molina – Zequeira – Zuleta.

Y, para explicar la amusia de los hijos hombres, Rodrigo y Oswaldo, también como sus hermanas, vestidos de blanco, tengo que recurrir a los conceptos genéticos expresividad y penetrancia.

Expresividad es cuando un gen se hace realidad en el mundo, es decir aparece reflejado en el cuerpo o en la mente de una persona. Los cánceres genéticos y la esquizofrenia y enfermedades mentales parecidas, tienen este comportamiento.

Y, penetrancia, es el número de personas de una determinada familia donde esa expresividad aparece. Si un, hogar tiene diez hijos, y en 7 se expresa la música, podríamos decir que la penetrancia en esa familia sería de 7/10, por ejemplo.

Lo mismo podríamos decir del cáncer de seno hereditario o de las enfermedades mentales.

En este caso, hablando de Rodrigo y Oswaldo, podrían suceder tres cosas:

  1. En primer lugar, que tengan los genes musicales, y si, consideramos a la música como una enfermedad mental, que se comporten como “portadores sanos”. Dicho en lenguaje genómico popular, que no se hubiesen expresado. Entendiendo al genoma como un ovillo de todos los genes que tenemos los seres vivos empaquetados meticulosamente en el núcleo de todas nuestras células en unos estuches parecidos a un “jamanar” o cañandonga llamados cromosomas, donde cada pepa es un gen. La cosa es que, a veces, un gen o “pena genética”, la unidad informática básica y heredable, no se manda solo, y muchas veces trabajan en grupo, en redes integradas, en riguroso equipo, donde hay genes jefes y subalternos, que se prenden y se apagan, (se expresan) según las necesidades del organismo y obedeciendo órdenes que reciban jerárquicamente, dependiendo, ciertas veces del ambiente (epigenética), o de razones misteriosas y más oscuras que la ciencia todavía no entiende.
  • Que no los tengan. O sea que, la carga de genes musicales, que heredaron sus hermanos músicos, no la hubieran heredado ellos, debido a que, en la repartición de genes que hubo para formar los espermatozoides y óvulos (la meiosis de Pablo Rafael López Gutiérrez y Agustina Gutiérrez Zequeira) que los engendraron, para formar sus respectivos embriones, no fue la exacta, precisa y adecuada, para expresarse y penetrar en sus genomas confiriéndoles así la habilidad mental cognitiva de un nítido músico.
  • O, por último, que la carga genética sí les hubiera penetrado sus cromosomas con los genes musicales adecuados, y no la expresen porque no les gusta hacer música, o sencillamente no quieren. No les da la gana.
Alvaro López, Rey Vallenato.

Alvarito, el hijo de Fidelina Carillo con Migue, el que se está dando cajeta aquí el “Morre Romero” en el video, está vestido de amarillo, lo mismo que su hermano Román, pero él, está rodeado de rojo, porque es Rey. Sin embargo, fui injusto con él. Me faltó rodearlo de otro color, porque además es “Rey de Reyes”. ¡Nadita pues!

Queda pendiente la parte paterna.

abril 27, 2023

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Comité Editorial

Director
Dr. Stevenson Marulanda Plata

Editora
Maricielo Acero Rodríguez

Asesores Médicos
Dr. Jorge Diego Acosta Correa
Dra. Ivonne Díaz Yamal
Dr. Oswaldo Alfonso Borraez
Dr. Samuel Barbosa

Contacto comercial
Mary Stella Ardila Guzmán

NOSOTROS

Epicrisis es el órgano oficial de comunicación del Colegio Médico Colombiano. La opinión y conceptos personales expresados en los artículos firmados por un tercero no reflejan la posición de Epicrisis o el Colegio Médico Colombiano.

PBX: (+571) 746 3489 – Celular:(+57) 314 566 2174 – (+57) 323 232 4543 – (+57) 323 232 7752 – (+57) 314 566 2198Email : pqrs@colegiomedicocolombiano.org
Dirección: Carrera 7 # 69 – 17 – Bogotá, Colombia