Ajustes sí, pero sin perder los logros sociales alcanzados
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Ajustes sí, pero sin perder los logros sociales alcanzados


El doctor Augusto Galán Sarmiento, exministro de Salud y director del observatorio Así Vamos en Salud considera que la pandemia demostró que el sector salud sí puede trabajar unido por una causa común y que es necesario llevar a la legislación la seguridad sanitaria nacional, para recuperar autonomía e independencia en vacunas y medicamentos.


CMC: ¿En qué ha avanzado el país en materia de salud desde la aprobación de la Ley Estatutaria de la Salud en 2015?

AGS: Quiero resaltar dos puntos. El primero, la unificación del plan de beneficios. Traíamos desde 1993 ese rezago al tener diferencias significativas entre lo que llamábamos el POS-Contributivo y el POS-Subsidiado. La sentencia T-760 había señalado la necesidad de definir el núcleo esencial del derecho a la salud que fuera igual y equitativo para todos los colombianos. En él se encuentra la materialización del derecho a la salud. Se logró con la ley Estatutaria y ha sido un avance muy significativo en equidad. Todo colombiano que se encuentra asegurado por el Sistema General de Seguridad Social en Salud está titulado a los mismos beneficios, no importa en cuál régimen se encuentre afiliado.

El segundo, el incremento del gasto público en salud. Aunque había un incremento significativo de este desde 1993, habíamos llegado al 5,4% del PIB para 2014, todavía lejos del piso mínimo del 6,5% que recomiendan las entidades especializadas en salud a nivel mundial. En estos últimos años hemos avanzado hasta el 5,9% del PIB, falta aún, pero hemos avanzado. Ojalá en los próximos años se acelere ese gasto público en salud (que no es el gasto total, vale la pena recordar) porque el sistema lo necesita no sólo para la prestación de servicios, sino para incrementar la inversión en salud pública, investigación, talento humano e infraestructura física y de transformación digital.

¿Considera que el sistema de salud debe reestructurarse?

El sistema necesita ajustes y algunas reformas que denominamos estructurales. Creo que en eso hay bastante consenso. Claro, siempre estarán aquellos que mantienen una visión impregnada de adanismo para volver al día cero de la creación y arrancar de nuevo. Pero el sistema tiene logros de gran impacto social que no podemos perder y por el contrario tenemos que avanzar sobre ellos.

Considero que una gran reforma debe ser la de revisar la descentralización de la salud sin limitarse simplemente a chequear el Sistema General de Participaciones. Se requiere mirar las competencias de los tres niveles territoriales para corregir brechas en información, en capacidades, en financiamiento y en asignación de responsabilidades que existen en la descentralización y para ensamblar las dimensiones rectoras de la autoridad sanitaria nacional con la rectoría en las regiones, en especial lo que tiene que ver con la Inspección Vigilancia y Control. En este punto siempre nos ha quedado pendiente de revisar la Ley 9ª de 1979 o Código Sanitario; tenemos que modernizar la salud pública en el país.


De la mano de lo anterior hay que mejorar la gobernanza en términos tales que los diferentes actores del sistema estén más involucrados en la toma de decisiones del sector; eso requiere fortalecer la institucionalidad.


El país necesita una política nacional de oferta de talento humano, infraestructura y tecnología digital para la salud; no la tenemos y muchas de las ineficiencias del sector se explican por ello. De otra parte, creo que necesitamos introducir en una ley la importancia de insertar al país en las deliberaciones internacionales sobre salud global y las próximas determinaciones que debemos adoptar para fortalecer los organismos multilaterales de la salud que demostraron durante esta pandemia sus grandes debilidades; Otro punto que considero necesario llevar a la legislación es la seguridad sanitaria nacional, para recuperar autonomía e independencia en vacunas y medicamentos; esta pandemia nos ha demostrado que no podemos seguir en esa dependencia en la que nos encontramos.

Augusto Galán Sarmiento, exministro de Salud – Director Observatorio Así Vamos en Salud

Además, la investigación, ciencia y tecnología en el sector necesita tener un impulso de tal manera que se estimule su desarrollo, pero también la participación pública y privada en el escalonamiento a la producción, manufactura y adquisición. Requerimos más talento humano para ello y también fortalecer principalmente al Instituto Nacional de Salud-INS y al Instituto Nacional de Cancerología.

Algunos analistas coinciden en que muchas de los cambios deseables ya están suscritos en la actual legislación, ¿por qué no se han vuelto realidad?

En numerosos aspectos del sistema es cierto, necesitamos más gestión y menos normas. De hecho, en las propuestas iniciales del proyecto de ley 10/2020, había textos sobre temas como atención primaria, salud pública, talento humano y otros, que están ya en otras leyes con mucha mejor redacción y claridad.

Esa fue una de quejas generalizadas con respecto a ese proyecto. Pero el asunto de fondo permanece ahí. Existen numerosos asuntos que ya se encuentran ordenados y bien dispuestos en las leyes 1122 de 2007, 1438 de 20, Ley Estatutaria de salud, Ley….etc. y lo que debemos es desarrollar esos temas, volverlos hechos.


Opino que un primer factor que influye para que ello no se dé es que el Congreso de la República no cumple bien su papel. El control político debería ejercerlo con pertinencia.


Deberíamos contar con una oficina o instancia técnica y permanente del Congreso de la República con profesionales formados sobre el tema de salud y seguridad social que le hiciera monitoreo y seguimiento a esas normas legales aprobadas y a su ejecución para que acompañara a los congresistas y sus UTL´s en el control político que deben ejercer sobre lo que ellos mismos han aprobado.

Sería una lógica distinta a la que hoy impera donde lo que vemos son otros incentivos para plantear reformas que con frecuencia no se justifican. Generan incertidumbre, paralizan la operación del sector muchas veces y no se dan los cambios que la población quiere y necesita.

En esto también influye los diversos intereses que existen en el sector salud, varios de los cuales consideran que los deben satisfacer con base a nuevas leyes y por supuesto encuentran los parlamentarios que están dispuestos. Así se inician numerosas veces los proyectos. Claro, los gobiernos de turno también tienen su parte en esta situación, porque a veces se ven sometidos a presiones que no necesariamente son las técnicas.

De otra parte, están los agentes del sector que, en diversas ocasiones algunos de ellos entorpecen la gestión administrativa y obstaculizan que se adopten decretos o resoluciones que desarrollan asuntos contenidos en las leyes. Tramitar una ley no es fácil, pero reglamentarla puede ser aún más difícil; los intereses que se consideran perjudicados por la ley aprobada intentan impedir que esos aspectos evolucionen y buscan otra ley para modificarlos, manteniendo un círculo que se torna vicioso.

Tenemos que modificar y fortalecer la gobernanza del sector para hacerla transparente. Los intereses hay que hacerlos explícitos, diáfanos y no como ahora que se pasean por los pasillos del Congreso o los corredores del Ministerio.

Pero también el sector requiere comprometerse en propósitos comunes. Ahora durante la pandemia, con ese reto colectivo, se ha visto que sí podemos. Debemos actuar como sistema y cada agente responder por los que le corresponde de forma coordinada con los demás agentes; somos complementos y suplementos unos de otros y la pandemia lo evidenció.

La ley prohíbe la tercerización del Talento Humano en Salud, que es uno de los principales factores de deterioro de las condiciones laborales, ¿qué hacer para que la ley se cumpla y los trabajadores de la salud tengan contratos de planta decentes?

Un componente de la política nacional de oferta tiene que ver con la ejecución de la Política Nacional de Talento Humano en Salud liderada por el ministerio de Salud que debe atender tres aspectos centrales: 1-la pertinencia en la formación del talento humano que requiere el Sistema de Salud, en especial la formación para la salud pública, comunitaria y la Atención Primaria en Salud, sobre los equipos multidisciplinarios requeridos y los gestores comunitarios. 2- la adecuada distribución del talento humano en el territorio en el marco de la descentralización en salud y generando los estímulos y las condiciones para que esto se dé y 3- el establecimiento de las condiciones dignas y la remuneración justa para todos los trabajadores del sector; erradicar la tercerización del Talento Humano en Salud debe ser una de esas condiciones.

¿Qué hacer con las EPS, ya que son la queja constante de los usuarios del sistema?

Las funciones que deben cumplir las EPS son esenciales para la operación adecuada del Sistema de Salud, en especial y ante el potencial de enfermar, la gestión de riesgos financieros y de salud de la población.

Sin EPS´s lograr la cobertura universal del seguro de salud es posible que todavía no se hubiera logrado. Eliminarlas conduciría a una modificación total del esquema de aseguramiento como lo conocemos.

Dicho esto, creo que el mercado de las EPS se debe depurar, deberán venir más consolidaciones para que se reduzca el número de EPS´s que existen y permanezcan sólo las que cumplen sus responsabilidades con eficiencia, calidad y transparencia.

¿Cree que la Superintendencia Nacional de Salud está cumpliendo con sus funciones?

La Superintendencia necesita fortalecer sus capacidades institucionales para atender bien esa dimensión vital de la rectoría como es la Inspección, Vigilancia y Control. Esto es una demostración de que tantas normas legales no aseguran necesariamente que las cosas se den. Uno quisiera más efectividad por ejemplo en el control sobre las EPS´s para que cumplan bien su responsabilidad.

La Supersalud requiere fortalecer sus capacidades al punto de llegar al nivel que tienen las superintendencias Financiera y la de Industria y Comercio y eso requiere talento humano y recursos financieros para abarcar bien el universo de entidades que le corresponde vigilar. De igual manera cuando mencioné la reforma a la descentralización y el ensamble con las dimensiones rectoras de la autoridad sanitaria nacional para llevarlas al nivel territorial, me refería en gran medida a este aspecto de la vigilancia y el control.

Si volviera a ser ministro de Salud qué haría para mejorar al sistema de salud?

Bueno, esa hipótesis no se va a dar entre otras razones porque me encuentro en una etapa de mi vida en la cual prefiero surjan liderazgos frescos que asuman la dirección. Nuestro sector no es fácil y sus retos evolucionan paso a paso. Nos deberíamos preguntar si los problemas del sector están entre sus actores en lugar de pensar que dependen de quien capitanea el trasatlántico. Pienso que mi situación es más la de acompañar para analizar, evaluar y proponer con el propósito de cambiar para mejorar. Desde Así Vamos en Salud nos esforzamos por cumplir ese papel pensando en los ciudadanos y en lo que es más conveniente para ellos y el sistema.

Eso sí, siempre manteniendo presentes tres valores que queremos aportar al sector desde el centro de pensamiento: la independencia de intereses políticos, ideológicos o económicos; la pluralidad en las discusiones y el análisis y la construcción colectiva de propuestas y planteamientos.

septiembre 13, 2021

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