En Colombia, más de 214 mil personas fueron diagnosticadas con hipertensión durante 2024, mientras que a nivel mundial 600 millones de adultos desconocen que padecen esta enfermedad silenciosa.
En el marco del Día Mundial de la Hipertensión, especialistas de la Asociación Colombiana de Endocrinología, Diabetes y Metabolismo alertaron sobre el crecimiento sostenido de esta enfermedad y su estrecha relación con otros trastornos cardiometabólicos como la obesidad y la diabetes.
La Organización Mundial de la Salud estima que durante 2024 cerca de 1.400 millones de adultos entre los 30 y 79 años vivían con hipertensión en el mundo, mientras que en Colombia ya se reportan 6.077.364 casos de hipertensión arterial, según datos preliminares de la Cuenta de Alto Costo con corte al 31 de diciembre de 2024.
Solo durante el último año, 214.659 personas fueron diagnosticadas en el país con esta enfermedad silenciosa que continúa siendo una de las principales causas de muerte prematura a nivel global.
El panorama preocupa especialmente a endocrinólogos y especialistas en enfermedades cardiometabólicas, quienes advierten sobre el crecimiento acelerado de patologías asociadas como obesidad, diabetes y dislipidemia.
Para la doctora Katherine Restrepo, endocrinóloga y expresidenta de la Asociación Colombiana de Endocrinología, Diabetes y Metabolismo, el mayor desafío sigue siendo el subdiagnóstico.
“La principal preocupación es que estamos viendo un aumento dramático de enfermedades crónicas no transmisibles relacionadas con el exceso de peso, la diabetes y las alteraciones metabólicas. El problema es que muchas personas no saben que son hipertensas y por eso no reciben tratamiento. La única manera de diagnosticar la hipertensión es tomándose la presión arterial”, explicó la especialista.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que cerca de 600 millones de adultos con hipertensión en el mundo desconocen que padecen esta afección. Aunque alrededor de 630 millones han sido diagnosticados y reciben tratamiento, apenas 320 millones tienen controlada la enfermedad. Dos tercios de los pacientes viven en países de ingresos bajos y medianos, donde el acceso a controles preventivos sigue siendo limitado.
La hipertensión no se considera una enfermedad aislada. Los especialistas la consideran parte de un grupo de trastornos cardiometabólicos estrechamente relacionados entre sí. La obesidad, la diabetes, la resistencia a la insulina y la hipertensión comparten mecanismos inflamatorios y hormonales que elevan significativamente el riesgo cardiovascular.
“Un paciente con obesidad tiene una alta probabilidad de desarrollar hipertensión y un paciente diabético también presenta un riesgo elevado. A su vez, una persona hipertensa puede tener entre dos y tres veces más probabilidades de desarrollar diabetes. Son enfermedades que se potencian mutuamente y aumentan el riesgo de infartos, accidentes cerebrovasculares y enfermedad renal”, señaló la doctora Katherine Restrepo.
La preocupación médica también apunta al aumento de casos en personas jóvenes. El sedentarismo, las dietas con exceso de sodio y alimentos ultraprocesados, el tabaquismo, el sobrepeso y los trastornos del sueño aparecen hoy entre los principales detonantes. Según los expertos, dormir poco o alterar constantemente los horarios de descanso también incrementa el riesgo de hipertensión arterial.
A pesar de su gravedad, la enfermedad sigue siendo considerada un “asesino silencioso” porque puede avanzar sin síntomas durante años. Muchas personas asocian equivocadamente el dolor de cabeza con la presión alta, aunque los especialistas aclaran que esto no siempre es cierto y que, en la mayoría de los casos, la hipertensión no produce señales evidentes hasta que ya existe daño en órganos como el corazón, los riñones, el cerebro o la retina.
“El organismo intenta adaptarse a cifras elevadas de presión arterial y mientras lo hace ya se están produciendo daños internos. Por eso no hay que esperar síntomas para consultar. La prevención depende de chequeos periódicos y de la toma rutinaria de la presión arterial”, agregó la especialista.
Los endocrinólogos también alertan sobre otro de los mitos más frecuentes alrededor de esta enfermedad: suspender o disminuir los medicamentos cuando las cifras de presión arterial logran estabilizarse. Los especialistas recuerdan que, precisamente, si la presión está controlada es gracias al tratamiento formulado y al seguimiento médico adecuado.
“La hipertensión es una enfermedad crónica que requiere manejo a largo plazo. Los cambios en el estilo de vida son fundamentales, pero en muchos pacientes también es indispensable mantener el tratamiento farmacológico para evitar complicaciones cardiovasculares y daño en órganos”, explicó la doctora Restrepo.
En Colombia, uno de los avances recientes ha sido el mejor control del colesterol LDL en pacientes hipertensos. De acuerdo con la Cuenta de Alto Costo, el control de este indicador ha mantenido una tendencia positiva y en los últimos años ha superado la meta establecida del 50 por ciento, un aspecto clave para reducir el riesgo cardiovascular y prevenir complicaciones.
Los especialistas insisten en que el tratamiento no depende únicamente de medicamentos. Mantener una alimentación equilibrada, reducir el consumo de sal, realizar actividad física regular, controlar el peso corporal, evitar el cigarrillo y cumplir con los controles médicos siguen siendo las herramientas más efectivas para contener una enfermedad que continúa creciendo silenciosamente en Colombia y el mundo.













Deja un comentario