La atención del cáncer en adultos no solo exige avances clínicos, también requiere información confiable, canales de comunicación efectivos, coordinación entre actores del sistema y herramientas que permitan que pacientes y familias comprendan el diagnóstico y las rutas de tratamiento.
En ese sentido, Ana Edith Hernández López, trabajadora social y directora ejecutiva del Observatorio Interinstitucional de Cáncer en Adultos (OICA) cuenta que tiene para este año un conjunto de boletines, simposios y acciones educativas orientadas a fortalecer la prevención, la detección oportuna y la experiencia humana de la atención.
¿Qué proyectos o eventos están planificados para este año e incluirán en el boletín?
Para 2026, OICA proyecta dos boletines con enfoques específicos: cáncer de cuello uterino y cáncer de pulmón. Estos materiales formarán parte del boletín institucional y buscarán consolidar una línea de información educativa y basada en necesidades reales del territorio, con énfasis en aspectos clave como rutas de atención, prevención, signos de alarma, seguimiento y comprensión del tratamiento.
En paralelo, la entidad tiene programados simposios en distintas regiones del país, con el lema “Sospeche y remita”, desarrollados en alianza con el Colegio Médico Colombiano y la Liga Colombiana contra el Cáncer. Los encuentros abordarán temas como cáncer de mama y cervix, cáncer gástrico y cáncer de pulmón, entre otros.
El objetivo central es activar competencias clínicas y de referencia, promoviendo que los profesionales de salud de primer y segundo nivel identifiquen señales oportunas y realicen remisiones pertinentes, reduciendo tiempos de espera que pueden comprometer resultados.
Los eventos se realizarán en ciudades como Yopal (Casanare), Villavicencio (Meta), Santa Marta (Magdalena), Montería (Córdoba), Riohacha (La Guajira), Pasto (Nariño) y Medellín (Antioquia). En estos espacios, la convocatoria se dirige a profesionales de salud en articulación con las Secretarías de Salud municipales y departamentales, con el fin de alinear la educación continua con las rutas, prioridades y capacidades locales.
Adicionalmente, OICA realizó un evento dirigido a químicos farmacéuticos en Bogotá, enfocado en farmacovigilancia. Esta actividad se consolidó un componente técnico relevante para el uso seguro de medicamentos en el contexto oncológico.
Finalmente, para este año se desarrolla un nuevo proyecto orientado a comunidades indígenas, centrado en el tamizaje autorizado y la educación sobre cáncer de cuello uterino. Esta línea se plantea como una apuesta por la pertinencia cultural, la reducción de barreras de acceso a la información y el fortalecimiento de acciones de detección temprana con enfoque comunitario.
¿Cuál ha sido el impacto de OICA en el empoderamiento de los pacientes y su capacidad para explorar opciones de tratamiento?
El impacto de OICA se entiende con claridad desde el enfoque educativo y de acompañamiento. OICA ha contribuido de manera relevante al empoderamiento de los pacientes y también al de sus familias, fortaleciendo su acceso a información clara, comprensible y oportuna.
A través de estrategias educativas, la organización ha buscado reducir la brecha entre el conocimiento técnico del sistema de salud y la comprensión real del paciente. Esto permite que las personas entiendan el diagnóstico, conozcan las alternativas terapéuticas disponibles y comprendan el sentido de cada etapa del proceso. De este modo, el paciente no solo recibe información: la interpreta, la evalúa y participa mejor en la toma de decisiones compartidas dentro de su contexto.
Este trabajo también ha tenido incidencia en la disminución de barreras dentro del sistema de salud. Además de ampliar el conocimiento, OICA promueve sensibilidad y humanización en los servicios, entendiendo que la experiencia del paciente es parte del tratamiento, pues la información reduce la incertidumbre, la comunicación mejora la adherencia y el acompañamiento fortalece la continuidad del cuidado.
¿Cuáles son los principales desafíos que se siguen evidenciando en la atención a pacientes con cáncer y en la información entregada a pacientes y cuidadores?
A pesar de los avances y de iniciativas como las que impulsa OICA, los retos persisten y se reflejan en distintos niveles del proceso de atención. Uno de los principales desafíos es la fragmentación de los servicios dentro del sistema de salud.

Cuando la atención se organiza en tramos desconectados, se afectan la oportunidad de los tratamientos y la continuidad del seguimiento, con consecuencias que impactan directamente el pronóstico y la calidad de vida.
También se evidencian dificultades en la entrega de información. En muchos casos, la información que llega al paciente y a sus cuidadores no es suficientemente clara, lo que genera confusión, ansiedad y dificultades para tomar decisiones informadas. A esto se suman las desigualdades territoriales, dado que no todos los lugares cuentan con infraestructura adecuada o con el recurso humano experto necesario.
Asimismo, el acceso a capacitación y educación no se distribuye de manera uniforme, lo que limita la actualización de habilidades clínicas y la aplicación de rutas de atención. Otro desafío relevante es la limitada integración de apoyo psicológico y el acompañamiento insuficiente a cuidadores.
En la práctica, los cuidadores quedan expuestos a cargas emocionales y logísticas que requieren soporte formal. En el mismo sentido, persiste la brecha en el conocimiento de derechos y deberes, y en la utilización de redes de apoyo, así como en la comprensión y uso de las rutas de atención para acceder a tratamientos oncológicos.
No se trata únicamente de acceso al tratamiento. Es indispensable el seguimiento y una atención integral que abarque el proceso desde el diagnóstico, el tratamiento y el acompañamiento hacia el final de la vida.
¿Qué papel desempeña OICA en el fortalecimiento de la relación médico–paciente mediante una comunicación más precisa, clara y veraz?
OICA asume un papel clave dentro del ecosistema de salud al posicionarse como un puente entre el conocimiento técnico y la experiencia del paciente. Esta función se materializa a través de la producción y difusión de contenidos educativos, diseñados para transformar información clínica en mensajes comprensibles, sin perder precisión ni veracidad.
El fortalecimiento de la relación médico–paciente ocurre cuando la comunicación es clara y fácil de entender. OICA impulsa una comunicación que contribuya a que médicos, pacientes y cuidadores compartan un mismo marco de comprensión sobre el cáncer y sus tratamientos.
En ese proceso, la información se vuelve una herramienta para la participación, no un obstáculo por falta de entendimiento. De manera complementaria, OICA promueve una comunicación más humana y transparente. Esto implica que la relación no se limita al intercambio clínico, sino que incorpora elementos de empatía, comprensión del contexto y respeto por la experiencia del paciente.
En consecuencia, se fortalece la confianza y se mejora la calidad del acompañamiento, lo cual incide de forma directa en la adherencia, el seguimiento y la experiencia global del cuidado.
En resumen, las acciones planificadas por OICA para este año reflejan una estrategia integral que parte de los boletines temáticos, simposios con enfoque en remisión oportuna, formación para equipos de salud y proyectos comunitarios con la integración cultural.
Al mismo tiempo, las diversas actividades promueven el empoderamiento de pacientes para que accedan al conocimiento médico con información accesible, comprensible y que les permita emprender rutas de acción.











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