La salud sexual ha dejado de ser un asunto periférico para consolidarse como un componente esencial del bienestar humano.
Nota: Epicrisis es el órgano oficial de comunicación del Colegio Médico Colombiano. La opinión y conceptos personales expresados en los artículos firmados por un tercero no reflejan la posición de Epicrisis o del Colegio Médico Colombiano-CMC-.
La Organización Mundial de la Salud la define como un estado de bienestar físico, emocional, mental y social relacionado con la sexualidad, que exige un enfoque positivo, respetuoso y libre de coerción, discriminación y violencia. Esta perspectiva trasciende la noción de ausencia de enfermedad y posiciona la sexualidad como eje de los derechos humanos y la calidad de vida.
A pesar de este consenso, la práctica clínica aún revela una brecha importante. A nivel global, más de un millón de infecciones de transmisión sexual (ITS) se adquieren cada día, sumando cerca de 374 millones de casos anuales de ITS curables. Estas cifras evidencian fallas no solo en prevención, sino también en educación y acceso a servicios de salud oportunos y de calidad.
En Colombia, el sistema de salud ha avanzado hacia un enfoque integral centrado en la persona, impulsado por herramientas como las Rutas Integrales de Atención en Salud (RIAS), que promueven acciones de promoción, prevención y gestión del riesgo a lo largo del curso de vida. Sin embargo, las desigualdades territoriales, las barreras culturales y la limitada integración de la salud sexual en la consulta cotidiana siguen siendo desafíos relevantes.
Un elemento clave, frecuentemente subestimado, es la disponibilidad de talento humano en salud con formación específica en salud sexual. La complejidad de las necesidades actuales —que abarcan desde la prevención de ITS hasta el abordaje de violencias, diversidad sexual y salud mental— requiere profesionales capacitados no solo en lo clínico, sino también en comunicación, enfoque diferencial y derechos. Sin este fortalecimiento, los lineamientos técnicos corren el riesgo de quedarse en el papel, sin impacto real en la experiencia de atención de las personas.
Integrar la salud sexual: formación y práctica para un cuidado efectivo
Incorporar la salud sexual en la atención diaria implica reconocer que está profundamente atravesada por determinantes sociales como la educación, el género, la autonomía y el acceso a servicios. Las ITS, por ejemplo, afectan de manera desproporcionada a jóvenes y poblaciones en situación de vulnerabilidad, lo que demanda respuestas sensibles al contexto.
En este escenario, el fortalecimiento del talento humano en salud se convierte en una prioridad estratégica. Contar con profesionales formados en salud sexual permite mejorar la calidad de la atención, reducir estigmas, promover decisiones informadas y garantizar intervenciones oportunas. Además, facilita la implementación efectiva de los enfoques integrales promovidos por el sistema de salud colombiano, en los que la educación, la prevención y el acompañamiento son tan importantes como el tratamiento.
Desde la práctica, el abordaje debe ser interdisciplinario. La articulación entre medicina, enfermería y salud mental potencia la capacidad de respuesta de los servicios y favorece una atención continua y humanizada. Pero esta articulación solo es posible si el personal cuenta con las competencias necesarias para reconocer la salud sexual como parte inherente del cuidado.
Cada contacto con el sistema de salud representa una oportunidad para intervenir de manera significativa. Una orientación adecuada, una consejería breve o una pregunta pertinente pueden transformar trayectorias de vida. Por ello, más que un componente adicional, la salud sexual debe integrarse como un eje transversal de la atención.
En síntesis, avanzar en este campo no depende únicamente de marcos normativos, sino de la formación y sensibilización del talento humano que los implementa. Fortalecer estas capacidades no solo mejora indicadores sanitarios, sino que contribuye a una atención más equitativa, digna y centrada en las personas.
Por: Pablo Andrés Rodriguez Camargo MD.
Medico sexólogo, magister en salud sexual y reproductiva, magister en educación y desarrollo social, especialista en docencia universitaria.
Profesor Universitario y director del programa de Maestría en salud Sexual y Reproductiva de la Universidad el Bosque, miembro de la junta directiva de la Asociación Colombiana de Salud Sexual ACSEX










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