Sustancias tóxicas en el hogar: “Síndrome del edificio enfermo”
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Sustancias tóxicas en el hogar: “Síndrome del edificio enfermo”


Examine detenidamente su hogar: ¿sabe qué contienen los artículos y productos que utiliza? La mayoría de las personas no lo sabe, pero usted y su familia podrían estar en riesgo debido a los productos domésticos de uso diario.


Por: doctor Andrés Camilo Clavijo Rodríguez, médico especialista en toxicología clínica de la Fundación Universitaria de Ciencias de la Salud (FUCS)–Ministerio de Salud y Protección Social.

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Las sustancias tóxicas en el hogar comprenden una variedad de sustancias químicas nocivas que se encuentran comúnmente en los productos domésticos y que pueden representar riesgos significativos para la salud. Estas sustancias, ya sean líquidas, sólidas, gaseosas o volátiles, se han relacionado con diversos efectos adversos para la salud.

Estudios han demostrado que la contaminación del aire interior puede superar los niveles de contaminación exterior. Algunas personas experimentan una afección llamada Síndrome del edificio enfermo, que se caracteriza por síntomas como fatiga, mareos y problemas respiratorios sin una causa clara. La mala calidad del aire interior suele agravar esta afección. En Colombia, estudios locales también han identificado este síndrome en lugares de trabajo y escuelas, asociado con contaminantes químicos.

Fuentes comunes de exposición a tóxicos

Productos domésticos como aerosoles, ambientadores, productos automotrices, velas de mecha, limpiadores, desinfectantes y ropa lavada en seco son posibles fuentes de exposición que deben considerarse al evaluar el riesgo. La gravedad de los riesgos para la salud derivados de la exposición a sustancias químicas depende de factores como el tipo y la cantidad de la sustancia, la duración de la exposición y la susceptibilidad individual.

Productos cotidianos que pueden ser peligrosos

La vida diaria implica el uso de productos de limpieza e higiene personal. Los detergentes para lavavajillas se encuentran entre los más utilizados, seguidos de diversos jabones, champús, detergentes para ropa, limpiadores de desagües y neutralizadores de olores.

La gama de productos comercializados crece a diario, con una amplia variación en sus composiciones químicas. Esto significa que un producto que parece “inofensivo” puede, dependiendo de sus ingredientes, representar un riesgo significativo para la salud.

La mayoría de las personas desconocen los ingredientes de los productos y, a menudo, eligen basándose en el precio. Muchos no consideran que los productos domésticos sean peligrosos, lo cual puede ser cierto si se usan estrictamente siguiendo las instrucciones de la etiqueta. Sin embargo, el uso inadecuado puede provocar efectos en la salud de personas y animales, además de contribuir a la contaminación ambiental.

Panorama general

Las intoxicaciones domésticas son un problema de salud pública mundial. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que la exposición a sustancias químicas ambientales contribuye a 4,9 millones de muertes al año, muchas de ellas por intoxicación aguda o crónica.

En Estados Unidos, el informe de 2023 del Centro Nacional de Control de Envenenamientos muestra que el 77,2 % de las exposiciones fueron accidentales, siendo las sustancias de limpieza doméstica la segunda causa principal (8,37 %), superadas solo por los analgésicos y otros medicamentos.

Entre los niños menores de cinco años, los cosméticos y los productos de limpieza representan el 11,8 % y el 11,3 % de los casos, respectivamente, seguidos de los productos de limpieza domésticos (11,3 %), los analgésicos (7,57 %), los cuerpos extraños y los juguetes diversos (6,71 %) y los suplementos dietéticos herbales y homeopáticos (6,44 %).

La exposición a estas sustancias suele presentar riesgos de toxicidad por inhalación, ingestión o contacto con la piel. Los niños son especialmente vulnerables debido a comportamientos de desarrollo como llevarse las manos a la boca y manipular productos domésticos visibles.

En los adultos, los síntomas pueden ser inespecíficos y aparecer de forma temprana o tardía, ya que muchas sustancias tienen efectos acumulativos que se manifiestan como dolores de cabeza, irritación respiratoria y problemas de salud a largo plazo, como trastornos neurológicos y debilitamiento de la función inmunitaria.

En familias de nivel socioeconómico bajo o medio, el uso de queroseno para cocinar e iluminar es una de las principales causas de intoxicación, representando más del 16 % de las intoxicaciones en niños de uno a tres años. Un estudio realizado en Bangladesh, Colombia y Egipto reveló que las intoxicaciones relacionadas con medicamentos representan el 30 % de los incidentes en niños menores de 12 años, seguidas de las relacionadas con productos de limpieza, con un 20 %.

Estas cifras subrayan la necesidad de una vigilancia toxicológica especializada, ya que las exposiciones graves han aumentado un 5,84 % anual durante la última década.

El peligro de las mezclas caseras: una práctica de alto riesgo

La Asociación Americana de Centros de Control de Envenenamiento reportó más de 6.300 exposiciones al cloro, lo que lo convierte en el irritante por inhalación más común en EE. UU. Aproximadamente el 35 % de las exposiciones al cloro gaseoso se debieron a la mezcla de ácido doméstico con hipoclorito. Mezclar productos domésticos es común, pero causa reacciones químicas tóxicas.

  • Cloro + Vinagre + Hipoclorito: usada comúnmente en los hogares colombianos para limpiar baños y superficies, esta mezcla libera cloro gaseoso, que irrita los ojos y las membranas mucosas a concentraciones de 1 a 3 ppm, causa síntomas pulmonares a concentraciones de 15 ppm y puede ser mortal a concentraciones de 430 ppm en 30 minutos.
  • Cloro + Amoníaco: esta combinación, presente en desinfectantes y limpiadores de vidrio, produce cloraminas y gas de cloro, lo que provoca congestión nasal, estornudos, tos, asfixia, sibilancias, dificultad para respirar y puede exacerbar el asma; los casos graves provocan daño pulmonar.
  • Cloro + alcohol: genera cloroformo, que con una exposición prolongada puede causar daño hepático y renal.

El cloro nunca debe mezclarse con otros productos domésticos o químicos, como ácidos, vinagre, alcohol, peróxido de hidrógeno, bicarbonato de sodio, jugo de limón o agua caliente.

Sustancias específicas de alto riesgo

  • Lejía: un corrosivo fuerte que daña la piel, los ojos y las vías respiratorias. Mezclar lejía con amoníaco produce vapores letales.
  • Desinfectantes y limpiadores de superficies: contienen compuestos orgánicos volátiles que se evaporan e irritan los pulmones.
  • Productos de cuidado personal: los tintes para el cabello con formaldehído causan irritación respiratoria; la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) clasifica el formaldehído como un carcinógeno humano confirmado. Los quitaesmaltes y perfumes pueden contener tolueno, ftalatos y parabenos, los cuales se relacionan con dolores de cabeza, daños al sistema nervioso central, alteraciones hormonales, problemas de fertilidad y en el desarrollo fetal.
  • Cera para pisos y muebles: algunas contienen fenol, cuya ingestión puede causar erupciones cutáneas y convulsiones.
  • Sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS): presentes en utensilios de cocina antiadherentes, telas antimanchas, envases de alimentos y algunos productos de cuidado personal; se asocian con reducción del crecimiento fetal, dislipidemia, inmunosupresión y mayor riesgo de cáncer.
  • Medicamentos: según el Instituto Nacional de Salud, en el primer semestre de 2022 se reportaron 1.515 casos de intoxicación en niños menores de cinco años, de los cuales 496 (aproximadamente el 33 %) se relacionaron con la ingestión de medicamentos. Mantener los medicamentos fuera del alcance de los niños y en lugares seguros es esencial para prevenir intoxicaciones graves.

Otros productos químicos para el hogar

Productos como los ambientadores pueden contener ingredientes nocivos como el fenol y otras sustancias químicas que interfieren con la función respiratoria y causan graves problemas de salud.

Las sustancias tóxicas comunes en el hogar pueden causar problemas de salud a corto y largo plazo. La exposición a corto plazo puede provocar irritación de ojos, nariz y garganta, dolores de cabeza, náuseas, quemaduras en la piel y pérdida de coordinación. La exposición a largo plazo se ha relacionado con daños hepáticos y renales, infertilidad y asma. La exposición crónica debilita el sistema inmunitario y promueve alergias.

Las intoxicaciones accidentales suelen ocurrir debido al uso inadecuado o al reenvasado de productos para el hogar, lo que afecta de forma desproporcionada a los niños.

Los consumidores pueden reducir los riesgos eligiendo productos responsables con el medio ambiente y siendo conscientes de las sustancias químicas presentes en los artículos de cuidado personal y limpieza. Comprender los impactos de las sustancias tóxicas en la salud en el hogar es clave para mantener un entorno seguro.

Estrategias de seguridad y control frente a productos químicos de uso domestico

Abrir ventanas y puertas para facilitar la entrada de aire mejora la calidad del aire interior es fundamental para mitigar los riesgos para la salud asociados con las sustancias tóxicas en el hogar. Una ventilación eficaz puede reducir significativamente los niveles de contaminantes nocivos.

Garantizar el funcionamiento de los extractores de aire en cocinas y baños.

Monitorizar fugas y repararlas oportunamente.

Las etiquetas deben comunicar claramente la naturaleza de los peligros y las precauciones necesarias. Palabras de señal que indican la gravedad del peligro, como “Peligro” o “Advertencia”. Los objetivos principales son importantes para identificar el producto, al responsable de su comercialización y aportar información sobre los riesgos.

Almacenamiento en envases originales; guarde en gabinetes altos y con cierre. No reetiquete.

Lea las etiquetas estas usualmente contienen: Advertencias Generales, “Mantener fuera del alcance de los niños”, “No ingerir”, “Evitar contacto con ojos/piel”. Entre otros. Precauciones Específicas: “Usar en área ventilada”, “En caso de ingestión, llamar a toxicología. “No mezclar con ácidos/amoniaco”. Restricciones: “No usar en superficies alimentarias”, “Prohibido para menores de 3 años” o “No verter en desagües sin diluir” (por impacto ambiental). Elementos SGA (si clasificado como peligroso): Pictogramas (ej. calavera para tóxico), palabras de señal (“Peligro” o “Advertencia”), declaraciones de peligro (ej. “H301: Tóxico si se ingiere”) y consejos de precaución (ej. “P301+P312: Si se ingiere, llamar a un centro médico”).

La presencia de sustancias tóxicas en el hogar es un problema de salud pública silencioso pero significativo. Tanto para el público general como para los profesionales de la salud, es crucial reconocer estos riesgos, promover la educación sobre el uso seguro de productos químicos domésticos y abogar por una regulación más estricta y etiquetados más claros.

La evidencia científica es contundente: reducir la exposición a estos tóxicos es una inversión directa en la salud a largo plazo de las familias y el medio ambiente. La implementación de estrategias sencillas de prevención puede transformar el hogar en un espacio verdaderamente seguro y saludable.

Fuente: Órgano de información del Colegio Médico Colombiano. Epicrisis. Ed. N° 38 (Diciembre 2025-Febrero 2026). ISSN: 2539-505X (En línea). #SaludDignaYa

10 diciembre, 2025

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