El Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino (SOPM), anteriormente denominado síndrome de ovario poliquístico (SOP), afecta a una de cada ocho mujeres. Sin embargo, el término SOP es impreciso, ya que implica quistes ováricos patológicos, ocultando diversas características endocrinas y metabólicas, y contribuyendo al retraso en el diagnóstico, la fragmentación de la atención y el estigma, además de limitar la investigación y la formulación de políticas.
Por: Helena J Teede, Mahnaz Bahri Khomami, Rachel Morman, Joop S E Laven, Anju E Joham, Michael F Costello,Madhuri Patil, D Aled Rees, Lorna Berry, Melanie G Cree, Han Zhao, Robert J Norman, Anuja Dokras, Terhi Piltonen*, on behalf of the Global Name Change Consortium†
Partiendo de un mandato internacional para el cambio, describimos un proceso de consenso global sin precedentes, riguroso y en múltiples etapas para el cambio de nombre. La financiación y la gobernanza se establecieron con la participación de 56 organizaciones académicas, clínicas y de pacientes líderes.
Mediante encuestas globales iterativas (con respuestas de 14.360 personas con SOP y profesionales sanitarios multidisciplinarios de todas las regiones del mundo), métodos Delphi modificados, talleres con la técnica del grupo nominal y análisis de marketing e implementación, identificamos principios que priorizan la precisión científica, la claridad, la prevención del estigma, la adecuación cultural y la viabilidad de la implementación.
Se priorizó un nombre nuevo y preciso sobre mantener el acrónimo SOP o un nombre genérico. Los enfoques de implementación priorizaron la evolución sobre la transformación.
Los términos preferidos fueron poliendocrino, metabólico y ovárico, que reflejan la fisiopatología multisistémica de la afección, y el síndrome ovárico metabólico poliendocrino fue el nuevo nombre consensuado.
La precisión mejoró al omitir los quistes y al incluir la disfunción endocrina, metabólica y ovárica. Se está desarrollando una estrategia de implementación global diseñada en colaboración, que incluye un período de transición, capacitación y alineación con los sistemas de salud y la clasificación de enfermedades.
Antecedentes y justificación
El síndrome de ovario poliquístico (SOP) afecta a 170 millones de mujeres solo durante su edad reproductiva1. Tras descartar otros trastornos, el diagnóstico se basa en que las mujeres adultas (mayores de 20 años) cumplan al menos dos de los siguientes criterios de las Guías Internacionales:
- Oligoanovulación
- Hiperandrogenismo clínico o bioquímico, y
- Ovarios poliquísticos en la ecografía o niveles elevados de hormona antimülleriana (AMH).2,3
Las adolescentes (de 10 a 19 años) deben cumplir con los dos primeros criterios.4
El síndrome de ovario poliquístico (SOP) se ha percibido durante mucho tiempo principalmente como un trastorno ginecológico u ovárico; sin embargo, investigaciones cada vez mayores, síntesis de evidencia y directrices internacionales han demostrado que el SOMP se basa en alteraciones endocrinas de la insulina, los andrógenos y las hormonas neuroendocrinas y ováricas.2-5
Las manifestaciones pueden ser metabólicas (es decir, obesidad, disglucemia, diabetes tipo 2, hipertensión, dislipidemia, esteatosis hepática asociada a disfunción metabólica, enfermedad cardiovascular y apnea del sueño), reproductivas (trastornos de la ovulación, ciclos menstruales irregulares, infertilidad, complicaciones del embarazo y cáncer de endometrio), psicológicas (depresión, ansiedad, mala calidad de vida y trastornos de la alimentación) y dermatológicas (acné, alopecia e hirsutismo).2-5
El IMC suele ser más elevado en las personas con SOMP que en aquellas sin esta afección, y contribuye a su gravedad.6 En general, el SOMP tiene repercusiones en la salud de múltiples sistemas y representa una creciente carga sanitaria y económica.1,7
Sin embargo, las características clínicas generales de la afección no se reflejan en su nombre actual, ya que, si bien el desarrollo folicular detenido es común, los quistes ováricos patológicos no aumentan.8–10 Estos factores retrasan el diagnóstico —hasta el 70 % de las personas afectadas permanecen sin diagnosticar— y también contribuyen a la amplia falta de conocimiento y a la insatisfacción de las pacientes.11–13 En 2012, la Oficina de Prevención de Enfermedades de los Institutos Nacionales de la Salud de EE. UU. organizó un taller sobre metodología basada en la evidencia para la prevención de enfermedades.
Mensajes clave
- El síndrome de ovario poliquístico afecta a más de 170 millones de mujeres en todo el mundo; sin embargo, su nombre actual es inexacto y engañoso, ya que oculta las características multisistémicas, endocrinas y metabólicas de la enfermedad, refuerza el estigma, retrasa el diagnóstico y dificulta la atención clínica, la investigación y la alineación de las políticas.
- La implementación coordinada está en marcha en los sistemas de salud, las instituciones de investigación, los organismos de financiación, los proveedores de formación, las guías clínicas y los sistemas de clasificación de enfermedades (incluida la codificación CIE), y cuenta con el apoyo de un período de transición global y una evaluación continua.
- La armonización de la nomenclatura con la evolución científica y la mejora de la precisión optimizarán la concienciación, el diagnóstico, la calidad de la atención, la coherencia de la investigación y la experiencia del paciente, fortaleciendo así las políticas, la promoción y los resultados de salud a nivel mundial.










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