“La inacción de hoy es la negligencia del mañana. Es hora de que quienes cuidamos de la salud de nuestros pacientes, lideremos su propia cura.”
Nota: Epicrisis es el órgano oficial de comunicación del Colegio Médico Colombiano. La opinión y conceptos personales expresados en los artículos firmados por un tercero no reflejan la posición de Epicrisis o del Colegio Médico Colombiano-CMC-.
Por: Herman Redondo Gómez MD, Gin Obst.
Ya, el término crisis aplicado a la salud, parece inapropiado, porque la salud siempre ha estado en crisis. Desde antes de la Ley 100 de 1993 y después de ella.
Con el Sistema Nacional de Salud -SNS creado a mediados de la década del 70 (Decreto 056 de 1975), soportado en el modelo de subsidio a la oferta, por el cual el Estado transfería recursos directamente a los hospitales públicos, integrando las acciones de salud pública con la prestación de los servicios, con base en presupuestos históricos, casi siempre deficitarios, la crisis se agudizaba hacia el mes de septiembre, cuando se agotaban los recursos.
Vino la Ley 10 de 1990, por la cual se reorganizó el SNS para adaptarlo a la descentralización administrativa y fiscal introducida en el país con la elección popular de alcaldes (Acto Legislativo 01 de 1986). En mi criterio, esta fue una norma bien formulada que, desafortunadamente, no tuvo el tiempo necesario para ser desplegada, porque surgió la Ley 100 de 1993, para subsanar la crisis de la salud inspirada en la ola neoliberal de moda en esas calendas, regida por las leyes del mercado y orientada a la participación con la “competencia regulada” del sector privado, tanto en el aseguramiento como en la prestación de los servicios de salud.
Pero la crisis continuó, ahora con mayores recursos, pero seguimos hablando de la crisis de la salud. Los médicos no hemos guardado silencio frente a la inveterada crisis, eso sería complicidad que la historia no nos perdonaría, por eso hoy como ayer, debemos mantener en pie la denuncia, porque la ética médica no termina en el consultorio. Frente al riesgo de morbilidad y mortalidad evitables, no cabe la indiferencia, nuestra experiencia y liderazgo será un gran aporte a las propuestas que puedan reencausar el Sistema de Salud.
Recuerdo que durante el gobierno del Presidente Uribe, la crisis de la salud se quiso enfrentar mediante la declaratoria de un Estado de Emergencia Social, el 23 de diciembre de 2009 (fechas predilectas para este tipo de medidas). Sin embargo, en abril de 2010, la Corte Constitucional, declaró inexequible el Decreto 4975 de 2009, porque aunque la crisis era real, no se trataba de un hecho sobreviniente o repentino, sino de un problema estructural que debía ser resuelto mediante el trámite legislativo ordinario ¡Vaya similitud con la hora actual!
Todo ello fue argumentado por la Gran Junta Médica Nacional, liderada por la Academia de Medicina, en la exposición de motivos del proyecto que dio origen a la Ley Estatutaria en Salud 1751 de 2015, considerada por las organizaciones médicas y de profesiones de la salud reunidas en el grupo de Acuerdos Fundamentales, como la verdadera reforma a la salud que el país necesita para lograr el mejor Sistema de Salud posible.
En las circunstancias actuales la eterna crisis, se plantea por fallas estructurales en atención primaria, saneamiento básico, agua potable, acueducto y alcantarillado, sobre todo en la “Colombia profunda”, donde la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad son precarias. Es decir, implementar la atención primaria en salud -APS, es indispensable, con recursos diferentes a los de aseguramiento y prestación de servicios de salud.
Sumado a lo anterior hay enorme deterioro de la red pública hospitalaria, especialmente, en el primer nivel de atención y en las mismas zonas caracterizadas por población pobre, vulnerable y dispersa. Es decir, fortalecer la red pública con énfasis en el primer nivel de atención, es una prioridad.
La mayor falla, según se evidenció en los debates en el Congreso y se vive en la realidad cotidiana del Sistema General de Seguridad Social en Salud -SGSSS, es la pérdida del equilibrio financiero del sector que se evidencia por insuficiencia de recursos por diferentes causas, como el cambio demográfico caracterizado por el progresivo envejecimiento de la población; la presión tecnológica y de nuevos medicamentos de alto costo y, desafortunadamente, los altos niveles de corrupción, entre otros factores internos y externos.
Según la Corte Constitucional, la UPC no es suficiente, no alcanza para cubrir el costo del plan de beneficios en salud -PBS- para toda la población, en los términos del Artículo 15 de la Ley Estatutaria en Salud. La metodología de cálculo de la UPC debe ser actualizada para introducir nuevas variables que la afectan. A la insuficiencia de la UPC, se suma la intermediación financiera que no agrega valor, lo mismo que la integración vertical entre EPS e IPS propias. Para ello, se ha planteado el giro directo de las EPS a los prestadores de los servicios (Art. 150, Plan Nacional de Desarrollo 2022 – 2026, Ley 2294 de 2023, “Colombia Potencia Mundial de la Vida”). Medida muy importante que se debe complementar con la garantía de la suficiencia y la sostenibilidad de la UPC.
Las cifras macro del SGSSS evidencian el tamaño de la insolvencia estructural al cierre de 2025, según el observatorio Así Vamos en Salud:
- Pérdidas en el ejercicio de 2025, $6.5 billones.
- El SGSSS cerró el 2025 con un patrimonio negativo acumulado de $16.86 billones.
- Siniestralidad global de 109%.
- Lo anterior, sin contar con reporte financiero de la NEPS desde el primer trimestre de
2024.
Desde la voz de los pacientes, se levantan cada día acciones de tutela que en 2025 superaron las 378.000 acciones (estudio reciente de la Defensoría del Pueblo) para reclamar el derecho fundamental a salud negado por diferentes barreras de acceso (económicas, geográficas, administrativas o culturales). Es decir, la solución a la crisis de la salud pasa por la inyección de recursos frescos al Sistema e introducir mecanismos de vigilancia y control para optimizar su utilización y evitar el desvío por los canales de la corrupción.
Adicionalmente, la precarización laboral en el sector se ha venido agravando a niveles inaceptables, hoy cerca del 80% de los trabajadores sanitarios están vinculados por contratos de prestación de servicios (OPS), sin prestaciones sociales, al vaivén de los cambios políticos de turno, sin garantía en el cumplimiento de los pagos. Una reforma a la salud no sería completa sino introduce los recursos y los mecanismos para la incorporación progresiva de los trabajadores sanitarios que hoy están vinculados por OPS. Se agrava lo anterior, con el cierre de IPS, tanto públicas como privadas, y el cierre de servicios, especialmente de pediatría, neonatología, obstetricia y salud mental, lo que genera vacíos en la atención y pérdida de empleos en el sector. Para subsanar esta situación, se ha propuesto nivelar las tarifas de estos servicios que hoy no son rentables, o combinar la financiación de dichas prestaciones con recursos de oferta.
Un tema muy importante para el ejercicio profesional es la pérdida de la autonomía de los profesionales de la salud para tomar decisiones en el manejo de los pacientes puestos bajo su cuidado, lo que repercute en la calidad de la atención en salud, con todos su atributos, incluyendo oportunidad, seguridad, pertinencia, continuidad y satisfacción del usuario; pilares que buscan minimizar riesgos, optimizar recursos y brindar atención centrada en el paciente con base en la autorregulación, la ética, la racionalidad y la evidencia científica (se debe dar cumplimiento a lo previsto en el Art. 17 de la Ley Estatutaria en Salud).
A manera de conclusión, considero que es responsabilidad de las instituciones médicas y de profesiones de la salud presentar alternativas de solución a la eterna crisis de la salud, ante las campañas de los diferentes candidatos presidenciales, con miras a las próximas elecciones para Presidente y Vicepresidente de la República de Colombia para el período 2026 – 2030. Soluciones a corto plazo (o plan de choque), a mediano y a largo plazo, como fue estudiado y analizado el en Foro realizado en la Academia Nacional de Medicina en noviembre de 2025 y al tenor de las directrices y principios establecidos en la Ley Estatutaria en Salud.
“Un sistema de salud que agoniza no necesita espectadores, necesita el diagnóstico, la acción y la voz contundente de sus protagonistas.”













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