Sobre la caracterización de las denuncias recibidas por la ANIR
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Sobre la caracterización de las denuncias recibidas por la ANIR


Hace poco más de un año, un hecho conocido a nivel nacional enlutó al área de medicina y principalmente a los y las residentes de especialidades médico–quirúrgicas. A la vez, abrió la puerta sobre un debate que se encontraba pendiente desde hace muchos años: el maltrato que permea este proceso formativo.


Por: Cindy Viviana Rodríguez Echeverría, Expresidenta ANIR regional centro

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Este suceso llevó a que muchas personas compartieran sus propias experiencias y exigieran una respuesta por parte de las instituciones.

En cuestión de horas, nuestras redes sociales y correos se llenaron de relatos cargados de dolor, buscando la solidaridad y gestión al respecto. Por tal razón, se habilitó un correo para recibir las denuncias, que nos permitiera dimensionar la problemática.

Fue así como el 5 de Agosto de 2024, se hizo una entrega simbólica de estas al ministerio de Educación, desarrollando una hoja de ruta para el envío y la investigación por parte de la subdirección de inspección y vigilancia por parte de esta entidad.

De inmediato, muchas personas que han naturalizado el maltrato en su vida diaria, entraron a justificar estas situaciones, bajo argumentos como “exigencia de calidad”, “forjar el carácter”, “generación de cristal”, buscando ridiculizar situaciones muy dolorosas y evidenciando que es más fácil señalar al otro antes que realizar un ejercicio de introspección. Fue por esto, junto con la necesidad de llevar sustentaciones bien organizadas, que decidimos realizar la sistematización y caracterización de las denuncias recibidas.

Buscando hacer un ejercicio metodológicamente juicioso, decidimos sistematizar únicamente las que se recibieron a través del correo denunciasmaltratoanir@gmail.com, ya que al ser supervisadas por el ministerio de Educación, aseguraban su veracidad.

Los resultados que compartimos el día de hoy, nos llevan a un llamado de atención necesario, ya que demuestran que no se tratan de casos aislados sino que corresponde a una problemática estructural.

Fueron en total 163 denuncias sistematizadas, en las cuales no solo residentes expresaron las situaciones vividas; un grupo de estudiantes de fonoaudiología, un especialista en odontología y un médico general, documentaron las situaciones en el marco de su ejercicio formativo y laboral en hospitales universitarios. Además, no fueron únicamente residentes activos, también egresados (39) y retirados (17), compartieron su experiencia.

Las denuncias presentadas, corresponden a 11 ciudades y un municipio, siendo Bogotá (103), Cali (17) y Medellín (15), las ciudades donde el fenómeno fue más frecuente. Abarcó a un total de 32 universidades, de las cuales 60 casos se presentaron en instituciones públicas, 97 casos en privadas y no se cuenta con dato en 6, evidenciando que la problemática no corresponde a una única institución educativa. Comprende un total de 28 programas, entre primera y segunda especialidad, además del pregrado en medicina, fonoaudiología y la especialización de ortodoncia.

Los programas que mayor cantidad de denuncias tuvieron, fueron ginecología y obstetricia (16), pediatría (16) y cirugía general (15). Estos resultados son concordantes al corresponder a los programas con mayor número de admitidos, al comparar con urología o neurocirugía.

La violencia verbal (124) y psicológica (123), junto a la sobrecarga (64) fueron las más frecuentes. Entre los datos preocupantes más preocupantes que se encontraron, fue la presencia de 20 denuncias sobre VBG, realizadas no solo por mujeres víctimas, también por hombres quienes fueron testigos de estas violencias, 11 casos de acoso sexual y 5 casos de discriminación por raza, orientación sexual o lugar de nacimiento.

Estos casos son de principal atención porque en nada se relacionan con el proceso formativo, e incluso corresponden a delitos penales. Como un llamado urgente al acompañamiento en salud mental, aparecen 12 relatos de ideación o intento de suicidio asociados directamente a las situaciones de maltrato vivido durante la residencia.

Con estos resultados, tenemos como objetivo evidenciar que no corresponden a casos aislados, sino que se trata de un fenómeno estructural, que necesita de cambios culturales, pero también por parte de las instituciones y entes de control.

Es, además, un llamado a priorizar la discusión del PL “Doctora Catalina” en la comisión VII del Senado, por los efectos tan relevantes frente a la tipificación, la mejoría de condiciones y el acompañamiento en salud mental, que son sumamente necesarios para que la vocación, no nos cueste la vida. Pues, aunque estamos presentando números, detrás de ellos hay vidas, sueños e historias de seres humanos, familias y amigos, que no deben apagarse por causa del maltrato.

@ANIRNACIONAL anirnacional Anir Colombia

Fuente: Órgano de información del Colegio Médico Colombiano. Epicrisis. Ed. N° 38 (Diciembre 2025-Febrero 2026). ISSN: 2539-505X (En línea). #SaludDignaYa

10 diciembre, 2025

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