El tiempo, un bisturí que nos toca a todos: Envejecimiento del cuerpo médico en Colombia, un análisis de riesgos, protección y desafíos
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El tiempo, un bisturí que nos toca a todos: Envejecimiento del cuerpo médico en Colombia, un análisis de riesgos, protección y desafíos


Por: Carlos Alberto Sánchez Quintero,  MD. Longevidad humanizada


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En diálogo con el doctor Diego Acosta, motivado por nuestra amistad e historias compartidas en la profesión médica, me parece oportuno invitar a universidades, instituciones hospitalarias, gremios médicos, cooperativas y sociedades de especialistas a ocuparnos, más que preocuparnos, por la longevidad del cuerpo médico colombiano.

Debemos atender las dificultades y oportunidades de los médicos mayores, quienes con frecuencia quedan olvidados o enmascarados por las prioridades y novedades de un sector tan acelerado y cambiante como el de la salud.

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Sin encontrar resultados específicos y conociendo parcialmente las realidades de profesores, colegas mayores de la Academia de Medicina de Medellín, asociaciones médicas, asociados a la Cooperativa Médica de Antioquia (Comedal) y amigos cercanos, me atrevo a hacer las siguientes anotaciones:

El “bisturí del tiempo” nos recuerda que la medicina, como la vida, es un ciclo. Proteger y valorar a nuestros médicos mayores no es solo una cuestión de justicia o ética profesional, sino una inversión en la calidad y humanismo de la atención en salud para futuras generaciones en Colombia.

Su experiencia es un tesoro que no podemos permitirnos perder, independientemente de los avances científicos, tecnológicos, las presiones de la industria médica, los sistemas de salud y los modelos empresariales y económicos que nos rodean.

La medicina exige dedicación de por vida. Pero, ¿qué ocurre cuando la vida de quienes la ejercen avanza y el cuerpo del médico envejece? Colombia enfrenta una realidad ineludible: una proporción creciente de profesionales de la salud, especialmente médicos, están entrando o ya se encuentran en la etapa de edad mayor.

Este fenómeno aporta una riqueza invaluable de experiencia, pero también introduce un entramado complejo de riesgos y factores protectores que merecen análisis detallado, considerando su formación, ejercicio profesional, condiciones socioeconómicas y las realidades de un sistema de salud bajo constante presión.

El retrato de una profesión que envejece: factores protectores

El médico mayor colombiano no es solo un trabajador con canas; es un baluarte de sabiduría.

Experiencia clínica invaluable: años de práctica forjan un “ojo clínico” que supera los algoritmos de la IA. Reconocer patrones atípicos, manejar situaciones complejas con serenidad, orientar urgencias o aplazar procedimientos y ofrecer una visión holística del paciente es una fortaleza irremplazable. Especialidades como medicina interna, cirugía, psiquiatría o geriatría se benefician enormemente de esta madurez, donde intuición y conocimiento acumulado son clave para diagnósticos difíciles y manejos integrales.

Habilidades de comunicación y empatía: la experiencia vital pule la conexión con pacientes y familias. Médicos con años de servicio desarrollan mayor empatía y comunicación efectiva, especialmente en especialidades que requieren contención emocional como oncología, pediatría o medicina familiar.

Liderazgo y mentoría: los médicos mayores son pilares en la formación de nuevas generaciones. Su rol como mentores en academia y entornos clínicos es fundamental, transmitiendo conocimientos, ética profesional y humanismo. Esta fortaleza es transversal, pero más evidente en especialidades con largos períodos de residencia, como cirugía o neurocirugía.

Redes profesionales sólidas: décadas de ejercicio construyen extensas redes de colegas y especialistas, facilitando interconsultas y manejo colaborativo de casos complejos.

El reverso de la moneda: factores de riesgo y debilidades

El envejecimiento también trae desafíos que el sistema debe reconocer y abordar.

Deterioro físico y cognitivo: varía individualmente, pero el tiempo puede afectar agilidad física y velocidad de procesamiento cognitivo. Esto es riesgoso en especialidades que demandan destreza manual y reflejos rápidos, como cirugía (especialmente laparoscópica), oftalmología o anestesiología. Fatiga, agudeza visual y precisión fina pueden verse comprometidas.

Brecha tecnológica y actualización: la medicina avanza rápidamente, especialmente en tecnología diagnóstica y terapéutica. Adaptarse a nuevos equipos, software de historias clínicas electrónicas, inteligencia artificial o procedimientos mínimamente invasivos puede ser más lento para algunos médicos mayores, generando brechas en especialidades como radiología, cardiología intervencionista o urología.

Presiones laborales y horarios extenuantes: el sistema de salud colombiano, caracterizado por sobrecarga laboral, turnos prolongados y la necesidad de trabajar en múltiples instituciones para ingresos dignos, es agotador. Para el médico mayor, estas presiones aumentan el riesgo de burnout, errores médicos y deterioro de salud, especialmente en urgencias, UCI o ginecología y obstetricia, donde las emergencias son constantes.

Impacto socioeconómico y previsional: muchos médicos mayores, especialmente quienes han dependido de contratos de prestación de servicios, enfrentan incertidumbre económica al acercarse a la jubilación, con pensiones insuficientes por cotizar con bajos salarios o la necesidad de seguir trabajando más allá de la edad ideal. Esto obliga a mantener ritmos de trabajo insostenibles.

Salud propia: enfermedades crónicas no transmisibles, generadas por hábitos y condiciones insalubres como hipertensión, diabetes, afecciones musculoesqueléticas, deterioro neurocognitivo y trastornos digestivos, son prevalentes en esta población. Aunque expertos en recomendar buenos hábitos, no siempre los aplicamos por falta de tiempo, confianza en la salud o acceso limitado a atención médica, lo que deteriora el bienestar.

Resistencia al cambio y flexibilidad: la experiencia es fortaleza, pero a veces genera resistencia a nuevas guías, protocolos o enfoques terapéuticos. Esto es una debilidad en especialidades con innovaciones rápidas y disruptivas, que requieren mente abierta y adaptativa.

Realidades del sistema de salud y presiones adicionales

El sistema de salud colombiano agudiza estas realidades. La presión por productividad, largas jornadas, burocracia, remuneración no siempre justa y amenaza constante de demandas se suman al desgaste. Un médico mayor, con menos reservas físicas y mayor necesidad de descanso, enfrenta un entorno que no siempre favorece su continuidad laboral en condiciones óptimas. La falta de políticas claras de transición, retiro progresivo o roles de consultoría para médicos experimentados desperdicia un gran capital humano.

Conclusiones y recomendaciones: hacia un envejecimiento médico sostenible

El envejecimiento del cuerpo médico en Colombia no es un problema a solucionar, sino una realidad que requiere gestión inteligente. Se necesita una visión estratégica que:

Promueva el autocuidado integral desde edades tempranas, cultivando un envejecimiento digno, saludable y con propósito. Desde la más temprana edad, hágase consciente que usted será una persona mayor en el mejor de los escenarios

Incorpore pilares de longevidad saludable: alimentación balanceada, ejercicio adecuado, sueño reparador, red familiar y social, abstinencia de sustancias tóxicas, salud económica y proyecto de vida, priorizados desde temprano.

Fomente formación continua y alfabetización digital mediante programas adaptados a las necesidades y ritmos de médicos mayores.

Ofrezca flexibilidad laboral: trabajo a tiempo parcial, consultoría, mentoría o roles educativos que permitan a los médicos mayores seguir contribuyendo sin el desgaste completo.

Implemente evaluaciones éticas y personalizadas de aptitud física y cognitiva, no para despidos, sino para reubicación o adaptación de funciones.

Mejore condiciones socioeconómicas y previsionales: garantice jubilaciones dignas, fomente ahorro e inversión para sostenibilidad, facilite acceso a seguros de salud y bienestar.

Reconozca el valor de la experiencia creando programas para que médicos experimentados sean consultores, supervisores clínicos o formadores, aprovechando su sabiduría con menor intensidad laboral.

Visibilice esta realidad en agendas políticas y de líderes: agremiaciones médicas, universidades y asociaciones deben estudiar y cambiar la narrativa sobre la longevidad, que, aunque plantea retos, ofrece muchas oportunidades para nuestros médicos mayores.

Fuente: Órgano de información del Colegio Médico Colombiano. Epicrisis. Ed. N° 38 (Diciembre 2025-Febrero 2026). ISSN: 2539-505X (En línea). #SaludDignaYa

10 diciembre, 2025

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